Noticia10/07/2026

Ante la desarticulación en Elche de una red dedicada a la explotación laboral de personas migrantes

Comunicado del Secretariado Diocesano de Pastoral del Trabajo de Orihuela-Alicante

Ni es lejana. Ni es ajena.

La reciente desarticulación en Elche de una organización dedicada presuntamente a la explotación laboral de personas migrantes nos recuerda una realidad que no podemos ignorar. Jornadas interminables, ausencia de contrato, salarios insuficientes y derechos vulnerados siguen formando parte de nuestro entorno.

Como Iglesia diocesana, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la dignidad de toda persona trabajadora. El trabajo digno no es un privilegio: es un derecho fundamental y un bien para toda la sociedad.

 

Comunicado del Secretariado Diocesano de Pastoral del Trabajo de Orihuela-Alicante

Ante la desarticulación en Elche de una red dedicada a la explotación laboral de personas migrantes

El Secretariado Diocesano de Pastoral del Trabajo de Orihuela-Alicante expresa su más profunda preocupación ante la reciente noticia sobre la existencia, en Elche, de una organización presuntamente dedicada a la explotación laboral de personas trabajadoras extranjeras en situación de especial vulnerabilidad.

Según la información difundida por las autoridades, las víctimas realizaban jornadas laborales de más de diez horas diarias, carecían de contrato de trabajo y percibían retribuciones claramente insuficientes para garantizar unas condiciones de vida dignas.

Esta operación pone de manifiesto que la trata de seres humanos con fines de explotación laboral no es una realidad lejana ni ajena a nuestro entorno. También está presente en nuestra provincia y afecta, de manera especial, a personas migrantes que buscan una oportunidad para construir un futuro mejor y que, con demasiada frecuencia, se encuentran con el abuso, el miedo y la vulneración de sus derechos más fundamentales.

Durante los últimos años, Alicante ha sido escenario de diversas investigaciones relacionadas con la explotación laboral en sectores como la logística, el reparto, la agricultura, la hostelería y otros ámbitos intensivos en mano de obra. Estas actuaciones muestran una mayor capacidad de detección por parte de las autoridades, pero también ponen de manifiesto que persiste una importante realidad oculta, ya que muchas víctimas no denuncian por temor a perder su empleo, por desconocimiento de sus derechos o por miedo a las consecuencias derivadas de su situación administrativa.

La Doctrina Social de la Iglesia insiste en que el trabajo digno es un derecho fundamental y un bien para la persona, la familia y la sociedad. Allí donde se explota a un trabajador, se hiere también el bien común y se debilitan los fundamentos éticos de nuestra convivencia.

El Papa León XIV, en Magnifica humanitas, señala que «La Iglesia ha llamado siempre a proteger a los trabajadores y a combatir toda forma de explotación, reconociendo en el trabajo la clave esencial de la cuestión social» (148).

Como Iglesia diocesana reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la dignidad del trabajo y de todas las personas trabajadoras, especialmente de quienes sufren pobreza, exclusión o explotación. No puede haber una economía verdaderamente humana mientras existan personas tratadas como mercancía o privadas de los derechos que les corresponden por su condición de hijos e hijas de Dios.

 

Alicante, 9 de julio de 2026