La Limosna Penitencial es una propuesta diocesana para vivir la Cuaresma uniendo oración, ayuno y limosna. No es una colecta más, sino un gesto comunitario que invita a la conversión personal y al compromiso con quienes más lo necesitan.
Durante este tiempo cada persona o familia puede renunciar a algo concreto y destinar ese ahorro a un proyecto social discernido por la diócesis.
Abrimos el corazón a Dios y escuchamos el clamor de quienes más sufren.
Renunciamos a algo para liberarnos de nuestro egoísmo y crecer en solidaridad.
Compartimos lo que hemos ahorrado para ayudar a quienes necesitan un hogar digno.
La crisis de acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los problemas sociales más graves de nuestro tiempo. Muchas familias tienen dificultades para acceder a un alquiler estable o para mantener su vivienda.
Cuando una persona pierde su hogar, se debilitan muchos aspectos esenciales de su vida: la estabilidad familiar, la salud, el acceso al empleo o el futuro de los hijos.

Los fondos recaudados mediante la Limosna Penitencial se destinarán a la creación de un fondo especial de apoyo a la vivienda para que las Cáritas parroquiales puedan responder a situaciones de urgencia residencial.
La Limosna Penitencial puede vivirse también en familia. Padres e hijos pueden decidir juntos una pequeña renuncia durante la Cuaresma y destinar el ahorro a ayudar a otras familias.
Es una forma sencilla y concreta de educar en la solidaridad y transmitir la fe a través de gestos.
Materiales de la campaña de la Limosna Penitencial para conocer la iniciativa, profundizar en su significado y facilitar su difusión en parroquias, comunidades y familias durante el tiempo de Cuaresma.
La crisis de vivienda es uno de los rostros más visibles de la exclusión. La Limosna Penitencial es una invitación a responder, desde la fe, con un gesto concreto de fraternidad.