21/04/2026

Volver a lo esencial desde la experiencia compartida

Un encuentro inspirado en San Francisco de Asís para renovar el compromiso con el servicio, el amor y la fraternidad.

El pasado sábado 18 de abril tuvimos un retiro-encuentro de voluntariado de la vicaría 1 en Orihuela.

Comenzamos con una maravillosa acogida y unos regalitos proporcionados por el Exmo Ayto. de Orihuela, por Cáritas Interparroquial de Orihuela y las personas sin hogar del proyecto Galilea de Orihuela. Tras proclamar la oración del jubileo a las puertas del templo entramos al comedor del convento para disfrutar de una chocolatada. Voluntarios de toda la vicaría, estuvimos formándonos, orando, y compartiendo el pan de la Eucaristía y los alimentos que proporcionamos entre todos.

Fue un encuentro en torno a la figura de San francisco de Asís, ganamos el jubileo en el templo de Santa Ana P.P. Franciscanos y de la mano de D. Cesar, diácono permanente nos adentramos en la vida de San Francisco, conociendo su austeridad, su sencillez, el servicio a los hermanos más necesitados siempre desde el amor a Dios y desde el Amor recibido de Dios.

Francisco seguía, amaba y dejaba que Cristo herido se hiciera uno con él. Eran sus yagas las que iluminaban el servicio y amor a los que sufren.

Con Francisco aprendimos que sólo despojándonos de todo, incluso nuestra propia manera de ser, podemos dejar a Cristo vivir en nosotros y que guíe verdaderamente nuestras vidas por el camino que Dios quiere.

Tuvimos una actividad en la que nos sinceramos compartiendo quién es esa persona a la que nos cuesta amar, a quién evitamos. Y qué vamos a intentar para acercarnos a ella con otra visión, poniéndonos en su lugar y sobre todo aceptando, comprendiendo y poniendo todo lo mejor de nuestra parte.

La naturaleza también es nuestra hermana y debemos cuidarla.

Pasamos a vivir la Eucaristía presidida por D. Felix, vicario en la parroquia de San Martín de Callosa de Segura, celebrada en fraternidad y muy participativa en las peticiones espontaneas, lecturas y coro.

Y de la mesa de la Eucaristía pasamos a la mesa fraterna de la comida compartida.

Estuvo todo buenísimo, la acogida de los padres Franciscanos familiar y muy acogedora, y lo mejor la cantidad y calidad de amigos que conocimos, el compartir experiencias y la ilusión que nos llevamos cada uno a su lugar de voluntariado. Nuevos y veteranos, de parroquias, interparroquiales y proyectos, voluntarios y animadores todos a una siendo únicamente personas entregadas al servicio y amor a los demás.

Un encuentro sencillo, austero y fraterno. Gloria a Dios.