17/08/2026

Trabajando para curar las heridas de Gaza

Cáritas Jerusalén continúa junto a la población de Gaza, prestando atención sanitaria y apoyo psicosocial en medio de una emergencia que no cesa.

En Gaza, las heridas están por todas partes.

Algunas son visibles: lesiones que requieren tratamiento, enfermedades desatendidas y afecciones crónicas que se agravan debido a los daños sufridos por los centros sanitarios y a la grave escasez de medicamentos y suministros médicos. Otras no se ven tan fácilmente: el miedo que sienten los niños, la ansiedad de las madres, el dolor de las familias y las secuelas psicológicas que han dejado años de violencia y desplazamiento.

En medio de esta devastación, Cáritas Jerusalén sigue estando al lado de la población de Gaza. Sus 120 empleados locales trabajan incansablemente con dedicación, compasión y profesionalidad, prestando asistencia cuando la necesidad es abrumadora y los recursos son dolorosamente limitados. Su misión es sencilla, pero profunda: ayudar a las personas a sanar, no solo sus heridas físicas, sino también las que llevan en el corazón y en la mente.

La situación humanitaria sigue siendo devastadora. Los peligros a los que se enfrenta el sector sanitario de Gaza siguen siendo dolorosamente reales. El 29 de julio de 2026, un ataque aéreo israelí alcanzó un bloque de viviendas situado junto al Hospital Árabe Al-Ahli, en la ciudad de Gaza. Aunque el hospital en sí no fue alcanzado directamente, la explosión dañó las instalaciones del centro, destrozó ventanas y puertas y causó daños en un ascensor del centro de diagnóstico. Para los pacientes y el personal sanitario, que ya viven sometidos a una presión enorme, este tipo de incidentes añaden otra capa de miedo e incertidumbre a una realidad ya de por sí devastadora.

En este contexto, los equipos sanitarios de Cáritas Jerusalén siguen acercando la atención sanitaria esencial a las comunidades cuyo acceso a los servicios médicos se ha visto gravemente afectado.

Desde principios de año, un total de 78 711 beneficiarios recibieron consultas médicas durante el periodo analizado, de enero a julio de 2026. Las mujeres representaron la mayoría, con 46 263 consultas (58,8 %), frente a los 32 448 hombres (41,2 %).

Detrás de cada consulta hay una persona.

Un niño que necesita tratamiento. Una madre que busca atención para su familia. Una persona mayor cuya enfermedad crónica no puede esperar. Un paciente que ha sufrido el desplazamiento, la pérdida y la incertidumbre, y que aún necesita que alguien le escuche.

Para los equipos médicos de Cáritas Jerusalén, la asistencia sanitaria es, por lo tanto, algo más que tratar una enfermedad. Se trata de devolver la dignidad, la tranquilidad y la sensación de normalidad a personas cuyas vidas se han visto profundamente trastornadas.

Pero no todas las heridas pueden curarse con medicamentos.

Los niños que han sido testigos de la violencia, las madres que soportan el peso de sus familias y las personas que viven en una incertidumbre constante también necesitan a alguien que les escuche y les ayude a sobrellevar la situación. Desde principios de año, Cáritas Jerusalén ha prestado apoyo psicosocial y de salud mental a 651 personas, entre ellas 494 niños y 157 madres.

Estas cifras representan mucho más que estadísticas. Representan momentos de conexión humana: un niño que encuentra un espacio seguro para hablar, una madre a la que se escucha o una persona asustada que descubre que no está sola.

Por eso, la labor de Cáritas Jerusalén va más allá de la prestación de servicios. Se trata de acompañar a las personas.

Su personal vive y trabaja junto a las comunidades a las que atiende. Son testigos del sufrimiento y la incertidumbre, pero siguen estando presentes, tratando, escuchando, consolando y cuidando.

Su presencia transmite un mensaje poderoso: No os hemos olvidado.

En Gaza, Cáritas Jerusalén sigue trabajando junto a la población: sanando lo que se puede sanar, consolando donde hay dolor y ayudando a las personas a encontrar la fuerza para afrontar un nuevo día.

En Tierra Santa, cada gesto de solidaridad puede convertirse en atención médica, apoyo psicológico, escucha y acompañamiento para quienes viven una situación límite. Tu colaboración permite que Cáritas continúe estando cerca de las personas, sosteniendo la vida y la esperanza allí donde más se necesitan.

Ayúdanos a seguir estando.

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