Las Bienaventuranzas como programa de Cáritas en el fin de curso de la Vicaría V
Una oportunidad para agradecer el camino compartido y renovar el compromiso con quienes más lo necesitan.
El lunes 8 cerramos el curso en Cáritas en la Vicaría V con un encuentro y una Eucaristía en la parroquia de San Juan Bautista de Benidorm. Poniendo en el altar el cansancio del curso, las alegrías, las heridas que hemos visto y también las que llevamos. Pedimos al Señor que renueve nuestras fuerzas para seguir siendo sal de la tierra y luz del mundo. Y dando gracias a Dios por tanto bien compartido, por tantos voluntarios y voluntarias que han sido manos, ojos y corazón de Cristo para los más pobres.
El evangelio de las Bienaventuranzas nos recuerda el estilo de Jesús: “Dichosos los pobres, dichosos los que lloran, dichosos los que trabajan por la paz…” En las Bienaventuranzas Jesús describe a su gente, también al voluntariado de Cáritas:
Dichosos los pobres de espíritu. El voluntariado sabe que no salva a nadie.
Cáritas no arregla el mundo. El voluntariado es pobre. Sabe que necesita a Dios. En este curso hemos visto mucha pobreza y a veces nos frustra. No llegamos. Jesús dice; dichosos porque el pobre de espíritu no confía en sus proyectos, confía en Dios. Gracias porque habéis sido hermanos y hermanas que acompañan. Y eso es el Reino.
Dichosos los que lloran… los que tienen hambre y sed de justicia.
Cáritas llora con los que lloran. Hemos llorado este año, con la familia desahuciada, con el abuelo solo, con el migrante sin papeles. Llorar no es debilidad. Es el signo de que el corazón sigue de carne. La consolación es Cristo mismo actuando a través de vosotros cuando dais un abrazo, una bolsa de comida, un vale o una tarjeta, un rato de escucha. Cáritas no da solo pan. Denuncia por qué falta pan.
Dichosos los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz.
El estilo de Cáritas. Cáritas es paz, transmite paz, lleva paz a tantas familias.
Dichosos cuando os insulten y persigan por mi causa.
El mundo no entiende la gratuidad que vivimos. Lo que hacéis en vuestras parroquias suma al Reino. Gracias por tejer red.



