23/04/2024

Declaraci贸n 饾懌饾拪饾拡饾拸饾拪饾挄饾拏饾挃 饾拪饾拸饾拠饾拪饾拸饾拪饾挄饾拏 sobre la dignidad humana

La 芦Declaraci贸n Dignitas Infinita禄 es un documento profundamente enriquecedor que refuerza la importancia de la dignidad humana desde una perspectiva cristiana, destacando su valor intr铆nseco en todos los contextos sociales, pol铆ticos y econ贸micos. A trav茅s de un elaborado proceso que comenz贸 en 2019 y culmin贸 en 2024, este texto ofrece una profunda reflexi贸n teol贸gica y antropol贸gica sobre c贸mo la dignidad de cada persona transciende todas las circunstancias, reafirmando el compromiso de la Iglesia con los m谩s vulnerables, con los descartados, 隆con las personas que acogemos y acompa帽amos desde C谩ritas!

No solo es una base te贸rica, sino tambi茅n una llamada a la acci贸n para proteger y promover los derechos fundamentales de cada persona, especialmente aquellas en situaciones de pobreza, migraci贸n, violencia o discriminaci贸n. La declaraci贸n apela a la comunidad global y al personal de organizaciones como C谩ritas a seguir luchando por un mundo m谩s justo y compasivo, en el que la dignidad de cada persona sea reconocida y respetada m谩s all谩 de todas las limitaciones.

 

Declaraci贸n聽Dignitas infinita聽sobre la dignidad humana

Presentaci贸n

En el Congreso del 15 de marzo del 2019, la entonces Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe decidi贸 iniciar 芦la redacci贸n de un texto subrayando lo imprescindible del concepto de dignidad de la persona humana en el seno de la antropolog铆a cristiana e ilustrando el alcance y las implicaciones beneficiosas a nivel social, pol铆tico y econ贸mico, teniendo en cuenta los 煤ltimos desarrollos del tema en el 谩mbito acad茅mico y sus comprensiones ambivalentes en el contexto actual禄. Un primer proyecto a este respecto, elaborado con la ayuda de algunos expertos durante el a帽o 2019, fue considerado insatisfactorio, en una Consulta restringida de la Congregaci贸n, el 8 de octubre del mismo a帽o.

La Secci贸n Doctrinal elabor贸聽ex novo聽otro borrador del texto, bas谩ndose en las aportaciones de diversos expertos. Ese borrador fue presentado y debatido en una Consulta restringida el 4 de octubre de 2021. En enero de 2022, el nuevo borrador se present贸 a la Sesi贸n Plenaria de la Congregaci贸n, durante la cual los miembros acortaron y simplificaron el texto.

El 6 de febrero de 2023, el nuevo texto corregido fue evaluado en una Consulta restringida que propuso algunas modificaciones posteriores. La nueva versi贸n se someti贸 a la valoraci贸n de las Sesi贸n Ordinaria del Dicasterio (Feria IV) el 3 de mayo de 2023. Los miembros acordaron que el documento, con algunas modificaciones, pod铆a ser publicado. El Santo Padre aprob贸 los聽Deliberata聽de esta Feria IV en el curso de la Audiencia concedida a mi el 13 de noviembre de 2023. En esa ocasi贸n me pidi贸, adem谩s, resaltar en el texto algunas tem谩ticas estrechamente relacionadas con el tema de la dignidad, como por ejemplo el drama de la pobreza, la situaci贸n de los emigrantes, las violencias contra las mujeres, la trata de personas, la guerra y otros. Para honrar lo mejor posible esta indicaci贸n del Santo Padre, la Secci贸n Doctrinal del Dicasterio dedic贸 un Congreso a profundizar en la carta enc铆clica聽Fratelli tutti, que ofrece un an谩lisis original y un estudio en profundidad del tema de la dignidad humana 鈥渕谩s all谩 de toda circunstancia鈥.

En una carta fechada el 2 de febrero de 2024, con vistas a la Feria IV del 28 de febrero siguiente, se envi贸 a los miembros del Dicasterio un nuevo borrador del texto, considerablemente modificado, con la siguiente aclaraci贸n: 芦Esta nueva redacci贸n se hizo necesaria para responder a una petici贸n espec铆fica del Santo Padre. El Santo Padre hab铆a pedido expl铆citamente que se prestara mayor atenci贸n a las graves violaciones de la dignidad humana que se producen actualmente en nuestro tiempo, en la senda de la enc铆clica聽Fratelli tutti. As铆 pues, la Secci贸n Doctrinal tom贸 medidas para reducir la parte inicial […] y elaborar con m谩s detalle lo que el Santo Padre hab铆a indicado禄. La Sesi贸n Ordinaria del Dicasterio, aprob贸 finalmente el texto de la actual聽Declaraci贸n聽el 28 de febrero de 2024. Durante la Audiencia concedida a m铆, junto con el Secretario de la Secci贸n Doctrinal, Mons. Armando Matteo, el 25 de marzo de 2024, el Santo Padre aprob贸 esta聽Declaraci贸n聽y orden贸 su publicaci贸n.

La elaboraci贸n del texto, que dur贸 cinco a帽os, nos permite comprender que estamos ante un documento que, debido a la seriedad y centralidad de la cuesti贸n de la dignidad en el pensamiento cristiano, necesit贸 un considerable proceso de maduraci贸n para llegar a la redacci贸n final que hoy publicamos.

En las tres primeras partes, la聽Declaraci贸n recuerda los principios fundamentales y los supuestos te贸ricos para ofrecer importantes aclaraciones que puedan evitar las frecuentes confusiones que se producen en el uso del t茅rmino 鈥渄ignidad鈥. En la cuarta parte, presenta algunas situaciones problem谩ticas actuales en las que no se reconoce adecuadamente la inmensa e inalienable dignidad que corresponde a todo ser humano. La denuncia de estas graves y actuales violaciones de la dignidad humana es un gesto necesario, porque la Iglesia est谩 profundamente convencida de que no se puede separar la fe de la defensa de la dignidad humana, la evangelizaci贸n de la promoci贸n de una vida digna y la espiritualidad del compromiso por la dignidad de todos los seres humanos.

Esta dignidad de todos los seres humanos puede, de hecho, entenderse como 鈥渋nfinita鈥 (dignitas infinita), como afirm贸 San Juan Pablo II en un encuentro con personas que sufr铆an ciertas limitaciones o discapacidades,[1]聽para mostrar c贸mo la dignidad de todos los seres humanos va m谩s all谩 de todas las apariencias externas o caracter铆sticas de la vida concreta de las personas.

El Papa Francisco, en la enc铆clica聽Fratelli tutti, ha querido subrayar con particular insistencia que esta dignidad existe 鈥渕谩s all谩 de toda circunstancia鈥, invitando a todos a defenderla en cada contexto cultural, en cada momento de la existencia de una persona, independientemente de cualquier deficiencia f铆sica, psicol贸gica, social o incluso moral. En este sentido, la聽Declaraci贸n聽se esfuerza por mostrar que estamos ante una verdad universal, que todos estamos llamados a reconocer, como condici贸n fundamental para que nuestras sociedades sean verdaderamente justas, pac铆ficas, sanas y, en definitiva, aut茅nticamente humanas.

La lista de temas elegidos por la聽Declaraci贸n聽no es, ciertamente, exhaustiva. Sin embargo, los temas tratados son, precisamente, los que permiten expresar diversos aspectos de la dignidad humana que pueden estar oscurecidos en la conciencia de muchas personas hoy en d铆a. Algunos ser谩n f谩cilmente compartidos por distintos sectores de nuestras sociedades, otros no tanto. Sin embargo, todos nos parecen necesarios porque, en su conjunto, ayudan a reconocer la armon铆a y la riqueza del pensamiento sobre la dignidad que brota del Evangelio.

Esta聽Declaraci贸n聽no pretende agotar un tema tan rico y decisivo, pero pretende aportar algunos elementos de reflexi贸n que nos ayudar谩n a tenerlo presente en el complejo momento hist贸rico que vivimos para que, en medio de tantas preocupaciones y angustias, no perdamos el rumbo y nos expongamos a sufrimientos m谩s lacerantes y profundos.

V铆ctor Manuel Card. Fern谩ndez

Prefecto

 

Introducci贸n

1. (Dignitas infinita) Una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, le corresponde a cada persona humana, m谩s all谩 de toda circunstancia y en cualquier estado o situaci贸n en que se encuentre. Este principio, plenamente reconocible incluso por la sola raz贸n, fundamenta la primac铆a de la persona humana y la protecci贸n de sus derechos. La Iglesia, a la luz de la Revelaci贸n, reafirma y confirma absolutamente esta dignidad ontol贸gica de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios y redimida en Cristo Jes煤s. De esta verdad extrae las razones de su compromiso con los que son m谩s d茅biles y menos capacitados, insistiendo siempre 芦sobre el primado de la persona humana y la defensa de su dignidad m谩s all谩 de toda circunstancia禄.[2]

2. Esta dignidad ontol贸gica y el valor 煤nico y eminente de cada mujer y cada hombre que existen en este mundo fueron recogidos con autoridad en la聽Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos聽(10 de diciembre de 1948) por la Asamblea General de las Naciones Unidas.[3]聽Al conmemorar el 75 aniversario de este Documento, la Iglesia ve la oportunidad de proclamar una vez m谩s su convicci贸n de que, creado por Dios y redimido por Cristo, todo ser humano debe ser reconocido y tratado con respeto y amor, precisamente por su dignidad inalienable. El mencionado aniversario ofrece tambi茅n a la Iglesia la oportunidad de aclarar algunos malentendidos que surgen a menudo en torno a la dignidad humana y de abordar algunas cuestiones concretas, graves y urgentes, relacionadas con ella.

3. Desde el principio de su misi贸n, la Iglesia, impulsada por el Evangelio, se ha esforzado por afirmar la libertad y promover los derechos de todos los seres humanos.[4]聽En los 煤ltimos tiempos, gracias a la voz de los Pont铆fices, ha tratado de formular m谩s expl铆citamente este compromiso a trav茅s de la renovada llamada al reconocimiento de la dignidad fundamental debida a la persona humana. San Pablo VI dec铆a 芦ninguna antropolog铆a iguala a la antropolog铆a de la Iglesia sobre la persona humana, incluso considerada individualmente, en cuanto a su originalidad, dignidad, intangibilidad y riqueza de sus derechos fundamentales, sacralidad, educabilidad, aspiraci贸n a un desarrollo completo e inmortalidad禄.[5]

4. San Juan Pablo II, en el 1979, afirm贸 durante la Tercera Conferencia Episcopal Latinoamericana en Puebla: 芦la dignidad humana es un valor evang茅lico que no puede ser despreciado sin grande ofensa al Creador. Esta dignidad es conculcada, a nivel individual, cuando no son debidamente tenidos en cuenta valores como la libertad, el derecho a profesar la religi贸n, la integridad f铆sica y ps铆quica, el derecho a los bienes esenciales, a la vida. Es conculcada, a nivel social y pol铆tico, cuando el hombre no puede ejercer su derecho de participaci贸n o es sujeto a injustas e ileg铆timas coacciones, o sometido a torturas f铆sicas o ps铆quicas, etc. [鈥 Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoci贸n de la dignidad del hombre, lo hace en la l铆nea de su misi贸n, que aun siendo de car谩cter religioso y no social o pol铆tico, no puede menos de considerar al hombre en la integridad de su ser禄.[6]

5. En el 2010, delante de la Pontificia Academia para la Vida, Benedicto XVI afirm贸 que la dignidad de la persona es 芦un principio fundamental que la fe en Jesucristo crucificado y resucitado ha defendido desde siempre, sobre todo cuando no se respeta en relaci贸n a los sujetos m谩s sencillos e indefensos禄.[7]聽En otra ocasi贸n, habl谩ndoles a los economistas, dijo que 芦la econom铆a y las finanzas no existen s贸lo para s铆 mismas; son s贸lo un instrumento, un medio. Su finalidad es 煤nicamente la persona humana y su realizaci贸n plena en la dignidad. Este es el 煤nico capital que conviene salvar禄.[8]

6. Desde los inicios de su pontificado, el Papa Francisco ha invitado a la Iglesia a 芦confesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano禄 y a 芦descubrir que 鈥渃on ello le confiere una dignidad infinita鈥澛,[9]聽subrayando con fuerza que esta dignidad inmensa representa un dato originario a reconocer con lealtad y a acoger con gratitud. Es precisamente en ese reconocimiento y aceptaci贸n donde puede fundarse una nueva convivencia entre los seres humanos, que decline la sociabilidad en un horizonte de aut茅ntica fraternidad: s贸lo 芦reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad禄.[10]聽Seg煤n el Papa Francisco 芦ese manantial de dignidad humana y de fraternidad est谩 en el Evangelio de Jesucristo禄,[11]聽pero tambi茅n es una convicci贸n a la que la raz贸n humana puede llegar mediante la reflexi贸n y el di谩logo, ya que 芦hay que respetar en toda situaci贸n la dignidad ajena, es porque nosotros no inventamos o suponemos la dignidad de los dem谩s, sino porque hay efectivamente en ellos un valor que supera las cosas materiales y las circunstancias, y que exige que se les trate de otra manera. Que todo ser humano posee una dignidad inalienable es una verdad que responde a la naturaleza humana m谩s all谩 de cualquier cambio cultural禄.[12]聽En realidad, concluye el Papa Francisco, 芦el ser humano tiene la misma dignidad inviolable en cualquier 茅poca de la historia y nadie puede sentirse autorizado por las circunstancias a negar esta convicci贸n o a no obrar en consecuencia禄.[13]聽En este horizonte, su enc铆clica聽Fratelli tutti聽constituye ya una especie de聽Carta Magna聽de las tareas actuales para salvaguardar y promover la dignidad humana.

Una aclaraci贸n fundamental

7. Aunque en la actualidad existe un consenso bastante general sobre la importancia e incluso el alcance normativo de la dignidad y el valor 煤nico y trascendente de todo ser humano,la expresi贸n 鈥渄ignidad humana鈥 a menudo corre el riesgo de prestarse a muchos significados y, por tanto, a posibles malentendidos[15]聽y 芦contradicciones que nos llevan a preguntarnos si verdaderamente la igual dignidad de todos los seres humanos [鈥, [sea] reconocida, respetada, protegida y promovida en todas las circunstancias禄.Todo esto nos lleva a reconocer la posibilidad de una cu谩druple distinci贸n del concepto de dignidad:聽dignidad ontol贸gica,聽dignidad moral,聽dignidad social聽y finalmente聽dignidad existencial. El sentido m谩s importante permanece, como se ha argumentado hasta ahora, el vinculado a la聽dignidad ontol贸gica聽que corresponde a la persona como tal por el mero hecho de existir y haber sido querida, creada y amada por Dios. Esta dignidad no puede ser nunca eliminada y permanece v谩lida m谩s all谩 de toda circunstancia en la que pueden encontrarse los individuos. Cuando se habla de la聽dignidad moral聽se refiere, como se acaba de considerar, al ejercicio de la libertad por parte de la criatura humana. Esta 煤ltima, aunque dotada de conciencia, permanece siempre abierta a la posibilidad de actuar contra ella. Al hacerlo, el ser humano se comporta de un modo que 鈥渘o es digno鈥 de su naturaleza de criatura amada por Dios y llamada a amar a los otros. Pero esta posibilidad existe. Y no s贸lo eso. La historia nos atestigua que el ejercicio de la libertad contra la ley del amor revelada por el Evangelio puede alcanzar cotas incalculables de mal infligido a los otros. Cuando esto sucede, nos encontramos ante personas que parecen haber perdido todo rastro de humanidad, todo rastro de dignidad. A este respecto, la distinci贸n introducida aqu铆 nos ayuda a discernir con precisi贸n entre el aspecto de la dignidad moral, que de hecho puede 鈥減erderse鈥, y el aspecto de la dignidad ontol贸gica que nunca puede ser anulada. Y es precisamente en raz贸n de esta 煤ltima que se deber谩 trabajar con todas las fuerzas, para que todos los que han hecho el mal puedan arrepentirse y convertirse.

8. Quedan otras dos posibles acepciones de dignidad: social y existencial. Cuando hablamos de聽dignidad social聽nos referimos a las condiciones en las que vive una persona. En la pobreza extrema, por ejemplo, cuando no se dan las condiciones m铆nimas para que una persona viva de acuerdo con su dignidad ontol贸gica, se dice que la vida de esa persona pobre es una vida 鈥渋ndigna鈥. Esta expresi贸n no indica en modo alguno un juicio hacia la persona, al contrario, quiere destacar el hecho de que su dignidad inalienable se contradice por la situaci贸n en la que se ve obligada a vivir. La 煤ltima acepci贸n es la de la聽dignidad existencial.聽Hoy se habla cada vez con m谩s frecuencia de una vida 鈥渄igna鈥 y de una vida 鈥渋ndigna鈥. Y con esta expresi贸n nos referimos a situaciones de tipo existencial: por ejemplo, al caso de una persona que, aun no falt谩ndole, aparentemente, nada de esencial para vivir, por diversas razones, le resulta dif铆cil vivir con paz, con alegr铆a y con esperanza. En otras situaciones es la presencia de enfermedades graves, de contextos familiares violentos, de ciertas adicciones patol贸gicas y de otros malestares los que llevan a alguien a experimentar su propia condici贸n de vida como 鈥渋ndigna鈥 frente a la percepci贸n de aquella dignidad ontol贸gica que nunca puede ser oscurecida Las distinciones aqu铆 introducidas, en todo caso, no hacen m谩s que recordarnos el valor inalienable de esa dignidad ontol贸gica enraizada en el ser mismo de la persona humana y que subsiste m谩s all谩 de toda circunstancia.

9. Por 煤ltimo, conviene recordar aqu铆 que la definici贸n cl谩sica de la persona como 芦sustancia individual de naturaleza racional禄[17]聽explicita el fundamento de su dignidad. En efecto, en cuanto 鈥渟ustancia individual鈥, la persona goza de dignidad ontol贸gica (es decir, en el nivel metaf铆sico del ser mismo): es un sujeto que, habiendo recibido la existencia de Dios, 鈥渟ubsiste鈥, es decir, ejerce la existencia aut贸nomamente. En realidad, la palabra 鈥渞acional鈥 engloba todas las capacidades del ser humano: tanto la cognitiva como la volitiva, amar, elegir, desear. El t茅rmino 鈥渞acional鈥 incluye tambi茅n todas las capacidades corporales 铆ntimamente relacionadas con las anteriores. La expresi贸n 鈥渘aturaleza鈥 indica las condiciones propias del ser humano que hacen posibles las diversas operaciones y experiencias: la naturaleza es el 鈥減rincipio del obrar鈥. El ser humano no crea su naturaleza; la posee como un don recibido y puede cultivar, desarrollar y enriquecer sus capacidades. En el ejercicio de su libertad para cultivar las riquezas de su propia naturaleza, la persona humana se construye a s铆 misma con el paso del tiempo. Aunque, debido a diversas limitaciones o condiciones, no pueda utilizar estas capacidades, la persona siempre subsiste como 鈥渟ustancia individual鈥 con toda su dignidad inalienable. Esto ocurre, por ejemplo, en un ni帽o no nacido, en una persona inconsciente, en un anciano en agon铆a.

1. Una conciencia progresiva de la centralidad de la dignidad humana

10. Ya en la antig眉edad cl谩sica[18]聽se perfila una primera intuici贸n con respecto a la dignidad humana, que procede de una perspectiva social: cada ser humano viene revestido de una dignidad particular, seg煤n su rango y dentro de un orden determinado. Del 谩mbito social, la palabra pas贸 a describir las distintas dignidades de los seres en el cosmos. Desde este punto de vista, todos los seres poseen su propia 鈥渄ignidad鈥, seg煤n el lugar que ocupan en la armon铆a del conjunto. Ciertamente, algunas cumbres del pensamiento antiguo comienzan a reconocer un lugar singular al ser humano, en la medida en que est谩 dotado de raz贸n y, por tanto, es capaz de responsabilizarse de s铆 mismo y de los dem谩s seres del mundo,聽[19]聽pero a煤n estamos lejos de un pensamiento capaz de fundamentar el respeto a la dignidad de toda persona humana, m谩s all谩 de cualquier circunstancia.

Perspectivas b铆blicas

11. La Revelaci贸n b铆blica ense帽a que todos los seres humanos poseen una dignidad intr铆nseca porque han sido creados a imagen y semejanza de Dios: 芦Dijo Dios: 鈥淗agamos al hombre a nuestra imagen y semejanza鈥澛[鈥聽Y cre贸 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre贸, var贸n y mujer los cre贸禄 (Gen聽1, 2627). La humanidad tiene una cualidad espec铆fica que la hace no reducible a la pura materialidad. La 鈥渋magen鈥 no define el alma o las capacidades intelectuales, sino la dignidad del var贸n y de la mujer. Ambos, en su mutua relaci贸n de igualdad y amor rec铆proco, cumplen la funci贸n de representar a Dios en el mundo y est谩n llamados a cuidar y nutrir el mundo. Ser creados a imagen de Dios significa, por tanto, que poseemos un valor sagrado en nuestro interior que trasciende toda distinci贸n sexual, social, pol铆tica, cultural y religiosa. Nuestra dignidad nos es conferida, no es pretendida ni merecida. Todo ser humano es amado y querido por Dios por s铆 mismo y, por tanto, es inviolable en su dignidad. En el聽脡xodo, coraz贸n del Antiguo Testamento, Dios se muestra como el que escucha el clamor de los pobres, ve la miseria de su pueblo, cuida de los 煤ltimos y de los oprimidos (cf.聽Ex聽3, 7; 22, 20-26). La misma ense帽anza vuelve a aparecer en el C贸digo Deuteron贸mico (cf.聽Dt聽12-26): aqu铆 la ense帽anza sobre los derechos se transforma en un 鈥渕anifiesto鈥 de la dignidad humana, en particular a favor de la triple categor铆a del hu茅rfano, de la viuda y del extranjero (cf.聽Dt聽24, 17). Los antiguos preceptos del聽脡xodo聽son recordados y actualizados por la predicaci贸n de los profetas, que representan la conciencia cr铆tica de Israel. Los profetas Am贸s, Oseas, Isa铆as, Miqueas y Jerem铆as dedican cap铆tulos enteros a denunciar la injusticia. Am贸s reprende amargamente la opresi贸n de los pobres, la falta de reconocimiento de toda dignidad humana fundamental para los miserables (cf.聽Am聽2, 6-7; 4, 1; 5, 11-12). Isa铆as pronuncia una maldici贸n contra quienes pisotean los derechos de los pobres, neg谩ndoles toda justicia: 芦ay de los que establecen decretos inicuos, y publican prescripciones vejatorias, para oprimir a los pobres en el juicio y privar de su derecho a los humildes de mi pueblo禄 (Is聽10, 1-2). Esta ense帽anza prof茅tica se recoge en la literatura sapiencial. El聽Sir谩cida聽equipara la opresi贸n de los pobres con el asesinato: 芦mata a su pr贸jimo quien le roba el sustento, |quien no paga el sueldo al jornalero derrama sangre禄 (Si聽34, 22). En los聽Salmos, la relaci贸n religiosa con Dios pasa por la defensa de los d茅biles y necesitados: 芦proteged al desvalido y al hu茅rfano, haced justicia al humilde y al necesitado,defended al pobre y al indigente, sac谩ndolos de las manos del culpable禄 (Sal聽82, 3-4).

12. Jes煤s naci贸 y creci贸 en condiciones humildes y revel贸 la dignidad de los necesitados y los trabajadores.[20]聽A lo largo de su ministerio, Jes煤s afirm贸 el valor y la dignidad de todos los que son portadores de la imagen de Dios, independientemente de su condici贸n social y circunstancias externas. Jes煤s rompi贸 las barreras culturales y de culto, devolviendo la dignidad a los 鈥渄escartados鈥 o a los considerados al margen de la sociedad: los recaudadores de impuestos (cf.聽Mt聽9, 10-11), las mujeres (cf.聽Jn聽4, 1-42), los ni帽os (cf.聽Mc聽10, 14-15), los leprosos (cf.聽Mt聽8, 2-3), los enfermos (cf.聽Mc聽1, 29-34), los extranjeros (cf.聽Mt聽25, 35), las viudas (cf.聽Lc聽7, 11-15). 脡l sana, alimenta, defiende, libera, salva. Se le describe como un pastor sol铆cito por la 煤nica oveja perdida (cf.聽Mt聽18, 12-14). 脡l mismo se identifica con sus hermanos m谩s peque帽os: 芦cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m谩s peque帽os, conmigo lo hicisteis禄 (Mt聽25, 40). En el lenguaje b铆blico, los 鈥減eque帽os鈥 no son s贸lo los ni帽os por edad, sino los desvalidos, los m谩s insignificantes, los marginados, los oprimidos, los descartados, los pobres, los marginados, los ignorantes, los enfermos, los degradados por los grupos dominantes. El Cristo glorioso juzgar谩 en funci贸n del amor al pr贸jimo, que consiste en haber asistido al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado, con los que 茅l mismo se identifica (cf.聽Mt聽25, 34-36). Para Jes煤s, el bien hecho a todo ser humano, independientemente de los lazos de sangre o de religi贸n, es el 煤nico criterio de juicio. El ap贸stol Pablo afirma que todo cristiano debe comportarse seg煤n las exigencias de la dignidad y el respeto de los derechos de todos los seres humanos (cf.聽Rm聽13,8-10), seg煤n el mandamiento nuevo de la caridad (cf.聽1 Co聽13, 1-13).

El desarrollo del pensamiento cristiano

13. El desarrollo del pensamiento cristiano estimul贸 y acompa帽贸 posteriormente el progreso de la reflexi贸n humana sobre el tema de la dignidad. La antropolog铆a cristiana cl谩sica, basada en la gran tradici贸n de los Padres de la Iglesia, puso de relieve la doctrina del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios y su papel singular en la creaci贸n.[21]聽El pensamiento cristiano medieval, escrutando cr铆ticamente el legado del pensamiento filos贸fico antiguo, lleg贸 a una s铆ntesis de la noci贸n de persona, reconociendo el fundamento metaf铆sico de su dignidad, como atestiguan las siguientes palabras de santo Tom谩s de Aquino: 芦persona significa lo que en toda naturaleza es perfect铆simo, lo que subsiste en la naturaleza racional禄.[22]聽Esta dignidad ontol贸gica, en su manifestaci贸n privilegiada a trav茅s de la libre acci贸n humana, fue subrayada m谩s tarde sobre todo por el humanismo cristiano del Renacimiento.[23]聽Incluso en la visi贸n de pensadores modernos, como Descartes y Kant, que cuestionaron algunos de los fundamentos de la antropolog铆a cristiana tradicional, se perciben con fuerza los ecos de la Revelaci贸n. A partir de algunas reflexiones filos贸ficas m谩s recientes sobre el estatuto de la subjetividad te贸rica y pr谩ctica, la reflexi贸n cristiana ha llegado despu茅s a acentuar a煤n m谩s la profundidad del concepto de dignidad, alcanzando en el siglo XX una perspectiva original, como por ejemplo la del personalismo. Esta perspectiva no s贸lo retoma la cuesti贸n de la subjetividad, sino que la profundiza en la direcci贸n de la intersubjetividad y de las relaciones que unen a las personas humanas entre s铆.[24]聽La propuesta antropol贸gica cristiana y contempor谩nea tambi茅n se ha enriquecido con el pensamiento procedente de esta 煤ltima visi贸n.[25]

Los tiempos actuales

14. En nuestros d铆as, el t茅rmino 鈥渄ignidad鈥 viene utilizado principalmente para destacar el car谩cter singular de la persona humana, inconmensurable con respecto a los dem谩s seres del universo. Dentro de este horizonte, se entiende la forma en que se utiliza el t茅rmino dignidad en la聽Declaraci贸n聽de las Naciones Unidas de 1948, donde se habla de 芦la dignidad聽intr铆nseca聽y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana禄. S贸lo este car谩cter inalienable de la dignidad humana permite hablar de los derechos del hombre.[26]

15. Para aclarar a煤n m谩s el concepto de dignidad, es importante se帽alar que la dignidad no es concedida a la persona por otros seres humanos, sobre la base de determinados dones y cualidades, de modo que podr铆a ser eventualmente retirada. Si la dignidad le fuese concedida a la persona por otros seres humanos, entonces se dar铆a de manera condicional y alienable, y el significado mismo de la dignidad (por muy digno de gran respeto que sea) quedar铆a expuesto al riesgo de ser abolido. En realidad, la dignidad es intr铆nseca a la persona, no conferida聽a posteriori, previa a todo reconocimiento y no puede perderse. Por consiguiente, todos los seres humanos poseen la misma e intr铆nseca dignidad, independientemente del hecho sean o no capaces de expresarla adecuadamente.

16. Por ello, el Concilio Vaticano II habla de la 芦excelsa dignidad de la persona humana, de su superioridad sobre las cosas y de sus derechos y deberes universales e inviolables禄.[27]聽Como recuerda el聽incipit聽de la Declaraci贸n conciliar聽Dignitatis Humanae, 芦los hombres de nuestro tiempo se hacen cada vez m谩s conscientes de la dignidad de la persona humana, y aumenta el n煤mero de aquellos que exigen que los hombres en su actuaci贸n gocen y usen del propio criterio y libertad responsables, guiados por la conciencia del deber y no movidos por la coacci贸n禄.[28]聽Esta libertad de pensamiento y de conciencia, tanto individual como comunitaria, est谩 basada sobre el reconocimiento de la dignidad humana 芦tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma raz贸n natural禄.[29]聽El mismo magisterio eclesial ha madurado, cada vez con m谩s plenitud, el significado de esta dignidad, junto con las exigencias e implicaciones relacionadas con ella, llegando a la comprensi贸n de que la dignidad de todo ser humano es tal m谩s all谩 de toda circunstancia.

2. La Iglesia anuncia, promueve y se hace garante de la dignidad humana

17. La Iglesia proclama la igual dignidad de todos los seres humanos, independientemente de su condici贸n de vida o de su calidad. Este anuncio se apoya sobre una triple convicci贸n que, a la luz de la fe cristiana, confiere un valor inconmensurable a la dignidad humana y refuerza sus exigencias intr铆nsecas.

Una imagen de Dios indeleble

18. Antes que nada, seg煤n la Revelaci贸n, la dignidad del ser humano proviene del amor de su Creador, que ha impreso en 茅l los rasgos indelebles de su imagen (cf.聽Gn聽1, 26), llam谩ndolo a conocerlo, a amarlo y a vivir en una relaci贸n de alianza con Dios mismo y de fraternidad, justicia y paz con todos los dem谩s hombres y mujeres. En esta visi贸n, la dignidad se refiere no s贸lo al alma, sino a la persona como unidad inseparable, y por tanto tambi茅n inherente a su cuerpo, que a su manera participa del ser imagen de Dios de la persona humana y est谩 llamado tambi茅n a compartir la gloria del alma en la bienaventuranza divina.

Cristo eleva la dignidad del hombre

19. Una segunda convicci贸n procede del hecho que la dignidad de la persona humana se revel贸 en su plenitud cuando el Padre envi贸 su Hijo que asumi贸 plenamente la existencia humana: 芦el Hijo de Dios, en el misterio de la Encarnaci贸n, confirm贸 la dignidad del cuerpo y del alma que constituyen el ser humano禄.[30]聽As铆, al unirse en cierto modo a cada ser humano por su encarnaci贸n, Jesucristo confirm贸 que todo ser humano posee una dignidad inestimable, por el mero hecho de pertenecer a la misma comunidad humana, y que esta dignidad no puede perderse jam谩s.[31]聽Proclamando que el Reino de Dios pertenece a los pobres, a los humildes, a quienes son despreciados, a los que sufren en el cuerpo y en el esp铆ritu; curando todo tipo de enfermedades y dolencias, incluso las m谩s deshumanizadoras como la lepra; afirmando que lo que se hace a estas personas se le hace a 茅l, porque 茅l est谩 presente en esas personas, Jes煤s aport贸 la gran novedad del reconocimiento de la dignidad de toda persona, y tambi茅n, y sobre todo, de aquellas personas que eran calificadas de 鈥渋ndignas鈥. Este nuevo principio de la historia humana, por el que el ser humano es m谩s 鈥渄igno鈥 de respeto y amor cuanto m谩s d茅bil, miserable y sufriente, hasta el punto de perder la propia 鈥渇igura鈥 humana, ha cambiado la faz del mundo, dando lugar a instituciones que se ocupan de personas en condiciones inhumanas: los neonatos abandonados, los hu茅rfanos, los ancianos en soledad, los enfermos mentales, personas con enfermedades incurables o graves malformaciones y aquellos que viven en la calle.

Una vocaci贸n a la plenitud de la dignidad

20. La tercera convicci贸n se refiere al destino 煤ltimo del ser humano: tras la creaci贸n y la encarnaci贸n, la resurrecci贸n de Cristo nos revela un ulterior aspecto de la dignidad humana. En efecto, 芦la raz贸n m谩s alta de la dignidad humana consiste en la vocaci贸n del hombre a la uni贸n con Dios禄,destinada a durar por siempre. De este modo, 芦la dignidad [de la vida humana] no s贸lo est谩 ligada a sus or铆genes, a su procedencia divina, sino tambi茅n a su fin, a su destino de comuni贸n con Dios en su conocimiento y amor. A la luz de esta verdad san Ireneo precisa y completa su exaltaci贸n del hombre: 鈥渆l hombre que vive鈥 es 鈥済loria de Dios鈥 pero 鈥渓a vida del hombre consiste en la visi贸n de Dios鈥澛.

21. Por consiguiente, la Iglesia cree y afirma que todos los seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios y recreados[34]聽en el Hijo hecho hombre, crucificado y resucitado, est谩n llamados a crecer bajo la acci贸n del Esp铆ritu Santo para reflejar la gloria del Padre, en aquella misma imagen, participando de la vida eterna (cf.聽Jn聽10, 15-16.17, 22-24;聽2 Cor聽3, 18;聽Ef聽1, 3-14). En efecto, 芦la Revelaci贸n聽[鈥聽manifiesta la dignidad de la persona humana en toda su amplitud禄.[35]

Un compromiso con la propia libertad

22. Aunque cada ser humano posee una dignidad inalienable e intr铆nseca desde el principio de su existencia como don irrevocable, depende de su decisi贸n libre y responsable expresarla y manifestarla en plenitud o empa帽arla. Algunos Padres de la Iglesia 鈥 como san Ireneo o san Juan Damasceno 鈥 establecieron una distinci贸n entre la imagen y la semejanza de las que habla el聽G茅nesis,聽permitiendo as铆 una visi贸n din谩mica de la propia dignidad humana: la imagen de Dios se conf铆a a la libertad del ser humano para que, bajo la gu铆a y la acci贸n del Esp铆ritu, crezca su semejanza con Dios y cada persona alcance su m谩xima dignidad.[36]聽Cada persona est谩 llamada a manifestar en el plano existencial y moral el horizonte ontol贸gico de su dignidad, en la medida en que con su propia libertad se orienta hacia el verdadero bien, como respuesta al amor de Dios. As铆, en la medida en que ha sido creada a imagen de Dios, por una parte, la persona humana nunca pierde su dignidad y nunca deja de estar聽llamada聽a abrazar libremente el bien; por otra parte, en la medida en que la persona humana聽responde聽al bien, su dignidad puede manifestarse, crecer y madurar libre, din谩mica y progresivamente. Esto significa que tambi茅n el ser humano debe esforzarse por vivir a la altura de su dignidad. Se comprende entonces en qu茅 sentido el pecado puede herir y ensombrecer la dignidad humana, como acto contrario a ella, pero, al mismo tiempo, que聽nunca聽puede borrar el hecho que el ser humano ha sido creado a imagen de Dios. La fe, por tanto, contribuye decisivamente a ayudar a la raz贸n en su percepci贸n de la dignidad humana, y a acoger, consolidar y clarificar sus rasgos esenciales, como ha se帽alado Benedicto XVI: 芦sin la ayuda correctora de la religi贸n, la raz贸n puede ser tambi茅n presa de distorsiones, como cuando es manipulada por las ideolog铆as o se aplica de forma parcial en detrimento de la consideraci贸n plena de la dignidad de la persona humana. Despu茅s de todo, dicho abuso de la raz贸n fue lo que provoc贸 la trata de esclavos en primer lugar y otros muchos males sociales, en particular la difusi贸n de las ideolog铆as totalitarias del siglo XX禄.[37]

3. La dignidad, fundamento de los derechos y de los deberes humanos

23. Como ya record贸 el Papa Francisco, 芦en la cultura moderna, la referencia m谩s cercana al principio de la dignidad inalienable de la persona es la Declaraci贸n Universal de los Derechos del Hombre, que san Juan Pablo II defini贸 鈥減iedra miliar puesta en el largo y dif铆cil camino del g茅nero humano鈥, y como 鈥渦na de las m谩s altas expresiones de la conciencia humana鈥澛.[38]聽Para resistir a los intentos de alterar o eliminar el significado profundo de esa聽Declaraci贸n,聽vale la pena recordar algunos principios esenciales que deben siempre respetarse.

El respeto incondicionado de la dignidad humana

24. En primer lugar, aunque cada vez hay m谩s conciencia de la cuesti贸n de la dignidad humana, sigue habiendo hoy muchos malentendidos sobre el concepto de dignidad, que distorsionan su significado. Algunos proponen que es mejor utilizar la expresi贸n 鈥渄ignidad personal鈥 (y derechos 鈥渄e la persona鈥) en lugar de 鈥渄ignidad humana鈥 (y derechos 鈥渄el hombre鈥), porque entienden por persona s贸lo 鈥渦n ser capaz de razonar鈥. En consecuencia, sostienen que la dignidad y los derechos se infieren de la capacidad de conocimiento y libertad, de las que no todos los seres humanos est谩n dotados. As铆 pues, el ni帽o no nacido no tendr铆a dignidad personal, ni el anciano incapacitado, ni los discapacitados mentales.[39]聽La Iglesia, por el contrario, insiste en el hecho de que la dignidad de toda persona humana, precisamente porque es intr铆nseca, permanece 鈥渕谩s all谩 de toda circunstancia鈥, y su reconocimiento no puede depender, en modo alguno, del juicio sobre la capacidad de una persona para comprender y actuar libremente. De lo contrario, la dignidad no ser铆a como tal inherente a la persona, independiente de sus condicionamientos y, por tanto, merecedora de un respeto聽incondicional.聽S贸lo mediante el reconocimiento de la dignidad intr铆nseca del ser humano, que nunca puede perderse, desde la concepci贸n hasta la muerte natural, puede garantizarse a esta cualidad un fundamento inviolable y seguro. Sin referencia ontol贸gica alguna, el reconocimiento de la dignidad humana oscilar铆a a merced de valoraciones diversas y arbitrarias. La 煤nica condici贸n, por tanto, para que pueda hablarse de dignidad por s铆 misma inherente a la persona es que 茅sta pertenezca a la especie humana, por lo que 芦los derechos de la persona son los derechos humanos禄.[40]

Una referencia objetiva para la libertad humana

25.En segundo lugar, a veces tambi茅n se abusa del concepto de dignidad humana para justificar una multiplicaci贸n arbitraria de nuevos derechos, muchos de los cuales suelen ser contrarios a los definidos originalmente y no pocas veces se ponen en contradicci贸n con el derecho fundamental a la vida,[41]聽como si hubiera que garantizar la capacidad de expresar y realizar cada preferencia individual o deseo subjetivo. La dignidad se identifica entonces con una libertad aislada e individualista, que pretende imponer como 鈥渄erechos鈥, garantizados y financiados por la comunidad, ciertos deseos y preferencias que son subjetivas. Pero la dignidad humana no puede basarse en聽est谩ndares聽meramente individuales ni identificarse 煤nicamente con el bienestar psicof铆sico del individuo. Al contrario, la defensa de la dignidad del ser humano se fundamenta en las exigencias constitutivas de la naturaleza humana, que no dependen ni de la arbitrariedad individual ni del reconocimiento social. Los deberes que se derivan del reconocimiento de la dignidad del otro y los correspondientes derechos que de ello se derivan tienen, por tanto, un contenido concreto y objetivo, basado en la naturaleza humana com煤n Sin esa referencia objetiva, el concepto de dignidad queda sometido de hecho a las m谩s diversas arbitrariedades, as铆 como a los intereses de poder.

La estructura relacional de la persona humana

26. La dignidad de la persona humana, a la luz del car谩cter聽relacional聽de la persona, ayuda tambi茅n a superar la perspectiva reductiva de una libertad autorreferencial e individualista, que pretende crear los propios valores prescindiendo de las normas objetivas del bien y de la relaci贸n con los dem谩s seres vivos. Cada vez m谩s, de hecho, se corre el riesgo de restringir la dignidad humana a la capacidad de decidir discrecionalmente sobre uno mismo y sobre su propio destino, independientemente del de los dem谩s, sin tener en cuenta la pertenencia a la comunidad humana. En esta concepci贸n tan err贸nea de la libertad, los deberes y los derechos no pueden reconocerse mutuamente para que cuidemos unos de otros. En realidad, como recuerda san Juan Pablo II, la libertad es puesta 芦al servicio de la persona y de su realizaci贸n mediante el don de s铆 misma y la acogida del otro. Sin embargo, cuando la libertad es absolutizada en clave individualista, se vac铆a de su contenido original y se contradice en su misma vocaci贸n y dignidad禄.[42]

27. As铆 pues, la dignidad del ser humano incluye tambi茅n la capacidad, inherente a la propia naturaleza humana, de asumir obligaciones hacia los otros.

28. La diferencia entre el ser humano y el resto de los otros seres vivos, que resalta gracias al concepto de dignidad, no debe hacernos olvidar la bondad de los dem谩s seres creados, que existen no s贸lo en funci贸n del ser humano, sino tambi茅n con un valor propio y, por tanto, como dones que le han sido confiados para que custodiados y cultivados. As铆, mientras se reserva al ser humano el concepto de dignidad, se debe afirmar al mismo tiempo la bondad creatural del resto del cosmos. Como subrayaba el Papa Francisco: 芦Precisamente por su dignidad 煤nica y por estar dotado de inteligencia, el ser humano est谩 llamado a respetar lo creado con sus leyes internas [鈥: 鈥淭oda criatura posee su bondad y su perfecci贸n propias [鈥 Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabidur铆a y de la bondad infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas鈥澛.[43]聽Todav铆a m谩s, 芦hoy nos vemos obligados a reconocer que s贸lo es posible sostener un 鈥渁ntropocentrismo situado鈥. Es decir, reconocer que la vida humana es incomprensible e insostenible sin las dem谩s criaturas禄.[44]聽Desde esta perspectiva, 芦no es irrelevante para nosotros que desaparezcan tantas especies, que la crisis clim谩tica ponga en riesgo la vida de tantos seres禄.[45]聽Pertenece, de hecho, a la dignidad del hombre el cuidado del ambiente, teniendo en cuenta en particular aquella ecolog铆a humana que preserva su misma existencia.

La liberaci贸n del ser humano de condicionamientos morales y sociales

29. Estos requisitos previos b谩sicos, por muy necesarios que sean, no bastan para garantizar el crecimiento de una persona en coherencia con su dignidad. Aun cuando 芦Dios ha creado al hombre racional confiri茅ndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos禄en vista del bien, el libre albedr铆o con frecuencia prefiere el mal al bien. Por eso la libertad humana necesita a su vez ser liberada. En la carta a los G谩latas, 芦para la libertad nos ha liberado Cristo禄 (Gal聽5, 1), san Pablo recuerda la tarea propia de cada cristiano, sobre cuyos hombros descansa una responsabilidad de liberaci贸n que se extiende al mundo entero (cf.聽Rm聽8,19ss). Se trata de una liberaci贸n que, desde el coraz贸n de cada persona est谩 llamada a difundirse y a manifestar su fuerza humanizadora en todas las relaciones.

30. La libertad es un don maravilloso de Dios. Incluso cuando nos atrae con su gracia, Dios lo hace de tal manera que nuestra libertad nunca se ve violentada. Por eso, ser铆a un grave error pensar que, lejos de Dios y de su ayuda, podemos ser m谩s libres y, en consecuencia, sentirnos m谩s dignos. Desvinculada de su Creador, nuestra libertad s贸lo puede debilitarse y oscurecerse. Lo mismo ocurre si la libertad se imagina como independiente de cualquier referencia que no sea ella misma y se percibe como una amenaza cualquier relaci贸n con una verdad precedente. Como consecuencia, tambi茅n fracasar谩 el respeto por la libertad y la dignidad de los dem谩s. As铆 lo explic贸 el Papa Benedicto XVI: 芦una voluntad que se cree radicalmente incapaz de buscar la verdad y el bien no tiene razones objetivas y motivos para obrar, sino aquellos que provienen de sus intereses moment谩neos y pasajeros; no tiene una 鈥渋dentidad鈥 que custodiar y construir a trav茅s de las opciones verdaderamente libres y conscientes. No puede, pues, reclamar el respeto por parte de otras 鈥渧oluntades鈥, que tambi茅n est谩n desconectadas de su ser m谩s profundo, y que pueden hacer prevalecer otras 鈥渞azones鈥 o incluso ninguna 鈥渞az贸n鈥. La ilusi贸n de encontrar en el relativismo moral la clave para una pac铆fica convivencia, es en realidad el origen de la divisi贸n y negaci贸n de la dignidad de los seres humanos禄.[47]

31. Adem谩s, no ser铆a realista afirmar una libertad abstracta, libre de cualquier condicionamiento, contexto o l铆mite. Por el contrario, 芦el recto ejercicio de la libertad personal exige unas determinadas condiciones de orden econ贸mico, social, jur铆dico, pol铆tico y cultural禄[48], que a menudo no se cumplen. En este sentido, podemos decir que unos son m谩s 鈥渓ibres鈥 que otros. El Papa Francisco se ha detenido especialmente en este punto: 芦algunos nacen en familias de buena posici贸n econ贸mica, reciben buena educaci贸n, crecen bien alimentados, o poseen naturalmente capacidades destacadas. Ellos seguramente no necesitar谩n un Estado activo y s贸lo reclamar谩n libertad. Pero evidentemente no cabe la misma regla para una persona con discapacidad, para alguien que naci贸 en un hogar extremadamente pobre, para alguien que creci贸 con una educaci贸n de baja calidad y con escasas posibilidades de curar adecuadamente sus enfermedades. Si la sociedad se rige primariamente por los criterios de la libertad de mercado y de la eficiencia, no hay lugar para ellos, y la fraternidad ser谩 una expresi贸n rom谩ntica m谩s禄.[49]聽Por lo tanto, es indispensable comprender que 芦la liberaci贸n de las injusticias promueve la libertad y la dignidad humana禄[50]聽en todos los niveles y relaciones de las acciones humanas. Para que sea posible una aut茅ntica libertad 芦tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos禄.[51]聽An谩logamente, la libertad se ve frecuentemente oscurecida por numerosos condicionamientos psicol贸gicos, hist贸ricos, sociales, educativos y culturales. La libertad real e hist贸rica siempre necesita ser 鈥渓iberada鈥. Y se deber谩, tambi茅n, reafirmar el derecho fundamental a la libertad religiosa.

32.Al mismo tiempo, es evidente que la historia de la humanidad muestra un progreso en la comprensi贸n de la dignidad y la libertad de las personas, no sin sombras y peligros de involuci贸n. Testigo de ello es la creciente aspiraci贸n 鈥 tambi茅n por influencia cristiana, que sigue siendo fermento incluso en una sociedad cada vez m谩s secularizada 鈥 a erradicar el racismo, la esclavitud y la marginaci贸n de mujeres, ni帽os, enfermos y personas con discapacidad. Pero este arduo camino dista mucho de haber terminado.

4. Algunas violaciones graves de la dignidad humana

33. A la luz de las reflexiones hechas hasta ahora sobre la centralidad de la dignidad humana, esta 煤ltima secci贸n de la聽Declaraci贸n聽aborda algunas violaciones concretas y graves de la misma. Lo hace con el esp铆ritu propio del magisterio de la Iglesia, que ha encontrado su expresi贸n plena en el magisterio de los 煤ltimos Pont铆fices, como ya se ha recordado. Por ejemplo el Papa Francisco, por una parte, no se cansa de pedir el respeto de la dignidad humana: 芦todo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho b谩sico no puede ser negado por ning煤n pa铆s. Lo tiene aunque sea poco eficiente, aunque haya nacido o crecido con limitaciones. Porque eso no menoscaba su inmensa dignidad como persona humana, que no se fundamenta en las circunstancias sino en el valor de su ser. Cuando este principio elemental no queda a salvo, no hay futuro ni para la fraternidad ni para la sobrevivencia de la humanidad禄.[52]聽Por otra parte, no deja nunca de se帽alar a todos las violaciones concretas de la dignidad humana en nuestro tiempo, llamando a todos y cada uno a una sacudida de responsabilidad y de compromiso activo.

34. Queriendo se帽alar algunas de las muchas violaciones de la dignidad humana en nuestro mundo contempor谩neo, podemos recordar lo que el Concilio Vaticano II ense帽贸 a este respecto. Hay que reconocer que se opone a la dignidad humana 芦cuanto atenta contra la vida 鈥 homicidios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado禄.[53]聽Atenta adem谩s contra nuestra dignidad 芦cuanto viola la integridad de la persona humana, como, por ejemplo, las mutilaciones, las torturas morales o f铆sicas, los conatos sistem谩ticos para dominar la mente ajena禄.[54]聽Y finalmente 芦cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostituci贸n, la trata de blancas y de j贸venes; o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana禄.[55]聽Ser谩 necesario tambi茅n mencionar aqu铆 el tema de la pena de muerte:[56]聽tambi茅n esta 煤ltima viola la dignidad inalienable de toda persona humana m谩s all谩 de cualquier circunstancia. Por el contrario, hay que reconocer que 芦el firme rechazo de la pena de muerte muestra hasta qu茅 punto es posible reconocer la inalienable dignidad de todo ser humano y aceptar que tenga un lugar en este universo. Ya que, si no se lo niego al peor de los criminales, no se lo negar茅 a nadie, dar茅 a todos la posibilidad de compartir conmigo este planeta a pesar de lo que pueda separarnos禄.[57]聽Tambi茅n parece oportuno reiterar la dignidad de las personas encarceladas, que a menudo se ven obligadas a vivir en condiciones indignas, y que la pr谩ctica de la tortura atenta contra la dignidad de todo ser humano m谩s all谩 de todo l铆mite, incluso si alguien es culpable de delitos graves.

35. Sin pretender ser exhaustivos, a continuaci贸n llamamos la atenci贸n sobre algunas violaciones graves de la dignidad humana que son de especial actualidad.

El drama de la pobreza

36. Uno de los fen贸menos que m谩s contribuye a negar la dignidad de tantos seres humanos es la pobreza extrema, ligada a la desigual distribuci贸n de la riqueza. Como ya fue subrayado por san Juan Pablo II, 芦una de las mayores injusticias del mundo contempor谩neo consiste precisamente en esto: en que son relativamente聽pocos聽los que poseen mucho, y聽muchos聽los que no poseen casi nada. Es la injusticia de la mala distribuci贸n de los bienes y servicios destinados originariamente a todos.禄.[58]聽Adem谩s, ser铆a ilusorio hacer una distinci贸n superficial entre 鈥淧a铆ses ricos鈥 y 鈥淧a铆ses pobres鈥. Benedicto XVI ya reconoci贸, de hecho, que 芦la riqueza mundial crece en t茅rminos absolutos,pero aumentan tambi茅n las desigualdades. En los pa铆ses ricos, nuevas categor铆as sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas m谩s pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo 鈥渆l esc谩ndalo de las disparidades hirientes鈥澛,[59]聽donde la dignidad de los pobres es doblemente negada, tanto por la falta de recursos disponibles para satisfacer sus necesidades b谩sicas, como por la indiferencia con que son tratados por quienes viven junto a ellos.

37. Por tanto, con el Papa Francisco hay que concluir que 芦aument贸 la riqueza, pero con inequidad, y as铆 lo que ocurre es que 鈥渘acen nuevas pobrezas鈥. Cuando dicen que el mundo moderno redujo la pobreza, lo hacen midi茅ndola con criterios de otras 茅pocas no comparables con la realidad actual禄.[60]聽Como resultado, la pobreza se extiende 芦de m煤ltiples maneras, como en la obsesi贸n por reducir los costos laborales, que no advierte las graves consecuencias que esto ocasiona, porque el desempleo que se produce tiene como efecto directo expandir las fronteras de la pobreza禄.[61]聽Entre estos 芦destructores efectos del Imperio del dinero禄,[62]聽se debe reconocer che 芦no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo禄.[63]聽Si algunos nacen en un pa铆s o en una familia donde tienen menos oportunidades de desarrollo, hay que reconocer que eso est谩 re帽ido con su dignidad, que es exactamente la misma que la de quienes nacen en una familia o en un pa铆s ricos. Todos somos responsables, aunque en diversos grados, de esta flagrante desigualdad.

La guerra

38. Otra tragedia que niega la dignidad humana es la que provoca la guerra, hoy como en todos los tiempos: 芦guerras, atentados, persecuciones por motivos raciales o religiosos, y tantas afrentas contra la dignidad humana聽[鈥聽van 鈥渕ultiplic谩ndose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podr铆a llamar una 鈥榯ercera guerra mundial en etapas鈥欌澛.[64]聽Con su estela de destrucci贸n y dolor, la guerra atenta contra la dignidad humana a corto y largo plazo: 芦incluso reafirmando el derecho inalienable a la leg铆tima defensa, as铆 como la responsabilidad de proteger aquellos cuya existencia est谩 amenazada, debemos admitir que la guerra siempre es una 鈥渄errota de la humanidad鈥. Ninguna guerra vale las l谩grimas de una madre que ha visto a su hijo mutilado o muerto; ninguna guerra vale la p茅rdida de la vida, aunque sea de una sola persona humana, ser sagrado, creado a imagen y semejanza del Creador; ninguna guerra vale el envenenamiento de nuestra Casa Com煤n; y ninguna guerra vale la desesperaci贸n de los que est谩n obligados a dejar su patria y son privados, de un momento a otro, de su casa y de todos los v铆nculos familiares, de amistad, sociales y culturales que se han construido, a veces a trav茅s de generaciones禄.[65]聽Todas las guerras, por el mero hecho de contradecir la dignidad humana, son 芦conflictos que no resolver谩n los problemas, sino que los aumentar谩n禄.[66]聽Esto es a煤n m谩s grave en nuestra 茅poca, en la que se ha convertido en normal que, fuera del campo de batalla, mueran tantos civiles inocentes.

39. En consecuencia, a煤n hoy la Iglesia no puede dejar de hacer suyas las palabras de los Pont铆fices, repitiendo con san Pablo VI: 芦隆Nunca jam谩s guerra! 隆Nunca jam谩s guerra!禄,[67]聽y pidiendo, junto a san Juan Pablo II, 芦a todos en nombre de Dios y en nombre del hombre: 隆no mat茅is! 隆No prepar茅is a los hombres destrucciones y exterminio! 隆Pensad en vuestros hermanos que sufren hambre y miseria! 隆Respetad la dignidad y la libertad de cada uno!禄.[68]聽Precisamente en nuestro tiempo, 茅ste es el grito de la Iglesia y de toda la humanidad. Por 煤ltimo, el Papa Francisco subraya que 芦no podemos pensar en la guerra como soluci贸n, debido a que los riesgos probablemente siempre ser谩n superiores a la hipot茅tica utilidad que se le atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy dif铆cil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible 鈥済uerra justa鈥. 隆Nunca m谩s la guerra!禄.[69]聽Como la humanidad vuelve a caer a menudo en los mismos errores del pasado, 芦para construir la paz es necesario salir de la l贸gica de la legitimidad de la guerra禄.[70]聽La 铆ntima relaci贸n que existe entre fe y dignidad humana hace contradictorio que se fundamente la guerra sobre convicciones religiosas: 芦quien invoca el nombre de Dios para justificar el terrorismo, la violencia y la guerra, no sigue el camino de Dios: la guerra en nombre de la religi贸n es una guerra contra la religi贸n misma禄.[71]

El trabajo de los emigrantes

40. Los emigrantes est谩n entre las primeras victimas de las m煤ltiples formas de pobreza. No es solo que su dignidad viene negada en sus pa铆ses,[72]聽sino que su misma vida es puesta en riesgo porque no tienen los medios para crear una familia, para trabajar o para alimentarse.[73]聽Una vez llegados a los pa铆ses que deber铆an poder recibirlos, 芦no son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvida que tienen la misma dignidad intr铆nseca de cualquier persona. [鈥 Nunca se dir谩 que no son humanos pero, en la pr谩ctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos禄.[74]聽Por tanto, es siempre urgente recordar que 芦todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situaci贸n禄.[75]聽Su acogida es una forma importante y significativa de defender 芦la inalienable dignidad de cada persona humana m谩s all谩 de su origen, color o religi贸n禄.[76]

La trata de personas

41. La trata de personas tambi茅n debe considerarse una grave violaci贸n de la dignidad humana.[77]聽Esto no constituye una novedad, pero su desarrollo adquiere dimensiones tr谩gicas que est谩n a la vista de todos, por lo que el Papa Francisco lo ha denunciado en t茅rminos particularmente en茅rgicos: 芦reafirmo que la 鈥渢rata de personas鈥 es una actividad innoble, una verg眉enza para nuestras sociedades que se consideran civilizadas. 隆Explotadores y clientes a todos los niveles deber铆an hacer un serio examen de conciencia ante s铆 mismos y ante Dios! La Iglesia renueva hoy su fuerte llamamiento para que se defienda siempre la dignidad y la centralidad de toda persona, en el respeto de los derechos fundamentales, como destaca su doctrina social, y pide que los derechos se extiendan realmente all铆 donde no se los reconoce a millones de hombres y mujeres en todos los continentes. En un mundo en el que se habla mucho de derechos, 隆cu谩ntas veces se ultraja de hecho la dignidad humana! En un mundo donde se habla tanto de derechos, parece que el dinero es el 煤nico que los tiene. Queridos hermanos y hermanas, vivimos en un mundo donde manda el dinero. Vivimos en un mundo, en una cultura donde reina el fetichismo del dinero禄.[78]

42. Por estos motivos, la Iglesia y la humanidad no deben abandonar la lucha contra fen贸menos como el 芦comercio de 贸rganos y tejidos humanos, explotaci贸n sexual de ni帽os y ni帽as, trabajo esclavo, incluyendo la prostituci贸n, tr谩fico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentaci贸n de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos禄.[79]聽Ante formas tan diversas y brutales de negaci贸n de la dignidad humana, es necesario ser cada vez m谩s conscientes de que 芦la trata de personas es un crimen contra la humanidad禄.[80]聽Niega en sustancia la dignidad humana al menos de dos formas: 芦desfigura la humanidad de la v铆ctima, ofendiendo su libertad y su dignidad. Pero, al mismo tiempo, deshumaniza a quienes la llevan a cabo禄.[81]

Los abusos sexuales

43. La profunda dignidad inherente al ser humano en su totalidad de mente y cuerpo nos permite comprender tambi茅n por qu茅 todo abuso sexual deja profundas cicatrices en el coraz贸n de quienes lo sufren: 茅stos est谩n, de hecho, heridos en su dignidad humana. Se trata de 芦sufrimientos que pueden llegar a durar toda la vida y a los que ning煤n arrepentimiento puede poner remedio. Este fen贸meno est谩 muy difundido en la sociedad, afecta tambi茅n a la Iglesia y representa un serio obst谩culo para su misi贸n禄.[82]聽De ah铆 su inquebrantable compromiso de poner fin a cualquier tipo de abuso, empezando desde dentro.

Las violencias contra las mujeres

44. Las violencias contra las mujeres es un esc谩ndalo global, cada vez m谩s reconocido. Aunque de palabra se reconoce la igual dignidad de la mujer, en algunos pa铆ses las desigualdades entre mujeres y varones son muy graves e incluso en los pa铆ses m谩s desarrollados y democr谩ticos la realidad social concreta atestigua que a menudo no se reconoce a la mujer la misma dignidad que al var贸n. El Papa Francisco subraya este hecho cuando afirma que 芦la organizaci贸n de las sociedades en todo el mundo todav铆a est谩 lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e id茅nticos derechos que los varones. Se afirma algo con las palabras, pero las decisiones y la realidad gritan otro mensaje. Es un hecho que 鈥渄oblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusi贸n, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos鈥澛.[83]

45. Ya san Juan Pablo II reconoc铆a que 芦a煤n queda mucho por hacer para que el ser mujer y madre no comporte una discriminaci贸n. Es urgente alcanzar en todas partes la聽efectiva igualdad聽de los derechos de la persona y por tanto igualdad de salario respecto a igualdad de trabajo, tutela de la trabajadora-madre, justas promociones en la carrera, igualdad de los esposos en el derecho de familia, reconocimiento de todo lo que va unido a los derechos y deberes del ciudadano en un r茅gimen democr谩tico禄.[84]聽Las desigualdades en estos aspectos son distintas formas de violencia. Tambi茅n record贸 que 芦es hora de condenar con determinaci贸n, empleando los medios legislativos apropiados de defensa, las formas de聽violencia sexual聽que con frecuencia tienen por objeto a las mujeres. En nombre del respeto de la persona no podemos adem谩s no denunciar la difundida cultura hedon铆stica y comercial que promueve la explotaci贸n sistem谩tica de la sexualidad, induciendo a chicas incluso de muy joven edad a caer en los ambientes de la corrupci贸n y hacer un uso mercenario de su cuerpo禄.[85]聽Entre las formas de violencia ejercidas contera las mujeres, 驴c贸mo no mencionar la coacci贸n al aborto, que afecta tanto a la madre como al hijo, tan a menudo para satisfacer el ego铆smo de los varones? 驴Y c贸mo no mencionar tambi茅n la pr谩ctica de la poligamia que 鈥 como recuerda el聽Catecismo de la Iglesia Cat贸lica聽鈥 es contraria a la igual dignidad de mujeres y varones y tambi茅n es contraria a 芦al amor conyugal que es 煤nico y exclusivo禄?[86]

46. Es este horizonte de violencia contra las mujeres, no se condenar谩 nunca de forma suficiente el fen贸meno del feminicidio. En este frente, el compromiso de toda la comunidad internacional debe ser s贸lido y concreto, como ha reiterado el Papa Francisco: 芦el amor a Mar铆a nos tiene que ayudar a generar actitudes de reconocimiento y gratitud frente a la mujer, frente a nuestras madres y abuelas que son un basti贸n en la vida de nuestras ciudades. Casi siempre silenciosas llevan la vida adelante. Es el silencio y la fuerza de la esperanza. Gracias por su testimonio聽[鈥聽pero mirando a las madres y a las abuelas, quiero invitarlos a luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de feminicidio. Y son muchas las situaciones de violencia que quedan silenciadas detr谩s de tantas paredes. Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento pidiendo que se promueva una legislaci贸n y una cultura de repudio a toda forma de violencia禄.[87]

El aborto

47. La Iglesia no cesa de recordar que 芦la dignidad de todo ser humano tiene un car谩cter intr铆nseco y vale desde el momento de su concepci贸n hasta su muerte natural. Precisamente la afirmaci贸n de tal dignidad es el presupuesto irrenunciable para la tutela de una existencia personal y social, y tambi茅n la condici贸n necesaria para que la fraternidad y la amistad social puedan realizarse en todos los pueblos de la tierra禄.[88]聽Sobre la base de este valor intangible de la vida humana, el magisterio eclesial se ha siempre pronunciado contra el aborto. Al respecto escribe san Juan Pablo II: 芦entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta caracter铆sticas que lo hacen particularmente grave e ignominioso [鈥 Hoy, sin embargo, la percepci贸n de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptaci贸n del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es se帽al evidente de una peligros铆sima crisis del sentido moral, que es cada vez m谩s incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando est谩 en juego el derecho fundamental a la vida. Ante una situaci贸n tan grave, se requiere m谩s que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de聽llamar a las cosas por su nombre,聽sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentaci贸n de autoenga帽o. A este prop贸sito resuena categ贸rico el reproche del Profeta: 鈥溌y, los que llaman al mal bien, y al bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad鈥 (Is聽5, 20). Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusi贸n de una terminolog铆a ambigua, como la de 鈥渋nterrupci贸n del embarazo鈥, que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opini贸n p煤blica. Quiz谩s este mismo fen贸meno ling眉铆stico sea s铆ntoma de un malestar de las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es聽la eliminaci贸n deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepci贸n al nacimiento禄.[89]聽Los ni帽os que van a nacer 芦son los m谩s indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quit谩ndoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo禄.[90]聽Se deber谩, por tanto, afirmar con total fuerza y claridad, tambi茅n en nuestro tiempo, que 芦esta defensa de la vida por nacer est谩 铆ntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicci贸n de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situaci贸n y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en s铆 mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicci贸n cae, no quedan fundamentos s贸lidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estar铆an sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno. La sola raz贸n es suficiente para reconocer el valor inviolable de cualquier vida humana, pero si adem谩s la miramos desde la fe, 鈥渢oda violaci贸n de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y se configura como ofensa al Creador del hombre鈥澛.[91]聽Merece mencionarse aqu铆 el compromiso generoso y valiente de santa Teresa de Calcuta en defensa de todo concebido.

La maternidad subrogada

48. La Iglesia, tambi茅n, se posiciona en contra de la pr谩ctica de la maternidad subrogada, mediante la cual el ni帽o, inmensamente digno, se convierte en un mero objeto. A este respecto, las palabras del Papa Francisco son de una claridad 煤nica: 芦el camino hacia la paz exige el respeto de la vida, de toda vida humana, empezando por la del ni帽o no nacido en el seno materno, que no puede ser suprimida ni convertirse en un producto comercial. En este sentido, considero deplorable la pr谩ctica de la llamada maternidad subrogada, que ofende gravemente la dignidad de la mujer y del ni帽o; y se basa en la explotaci贸n de la situaci贸n de necesidad material de la madre. Un hijo es siempre un don y nunca el objeto de un contrato. Por ello, hago un llamamiento para que la Comunidad internacional se comprometa a prohibir universalmente esta pr谩ctica禄.[92]

49. La pr谩ctica de la maternidad subrogada viola, ante todo, la dignidad del ni帽o. En efecto, todo ni帽o, desde el momento de su concepci贸n, de su nacimiento, y luego al crecer como joven, convirti茅ndose en adulto, posee una dignidad intangible que se expresa claramente, aunque de manera singular y diferenciada, en cada etapa de su vida. Por tanto, el ni帽o tiene derecho, en virtud de su dignidad inalienable, a tener un origen plenamente humano y no inducido artificialmente, y a recibir el don de una vida que manifieste, al mismo tiempo, la dignidad de quien la da y de quien la recibe. El reconocimiento de la dignidad de la persona humana implica tambi茅n el reconocimiento de la dignidad de la uni贸n conyugal y de la procreaci贸n humana en todas sus dimensiones. En este sentido, el deseo leg铆timo de tener un hijo no puede convertirse en un 鈥渄erecho al hijo鈥 que no respete la dignidad del propio hijo como destinatario del don gratuito de la vida.聽[93]

50. La pr谩ctica de la maternidad subrogada viola, al mismo tiempo, la dignidad de la propia mujer que o se ve obligada a ello o decide libremente someterse. Con esta pr谩ctica, la mujer se desvincula del hijo que crece en ella y se convierte en un mero medio al servicio del beneficio o del deseo arbitrario de otros. Esto se contrapone, totalmente, con la dignidad fundamental de todo ser humano y su derecho a ser reconocido siempre por s铆 mismo y nunca como instrumento para otra cosa.

La eutanasia y el suicidio asistido

51.Hay un caso particular de violaci贸n de la dignidad humana, m谩s silencioso pero que est谩 ganando mucho terreno. Tiene la peculiaridad de utilizar un concepto err贸neo de la dignidad humana para volverla contra la vida misma. Esta confusi贸n, muy com煤n hoy en d铆a, sale a la luz cuando se habla de eutanasia. Por ejemplo, las leyes que reconocen la posibilidad de la eutanasia o el suicidio asistido se denominan a veces 鈥渓eyes de muerte digna鈥 (鈥渄eath with dignity acts鈥).聽Est谩 muy extendida la idea de que la eutanasia o el suicidio asistido son compatibles con el respeto a la dignidad de la persona humana. Frente a este hecho, hay que reafirmar con fuerza que el sufrimiento no hace perder al enfermo esa dignidad que le es intr铆nseca e inalienablemente propia, sino que puede convertirse en una oportunidad para reforzar los lazos de pertenencia mutua y tomar mayor conciencia de lo preciosa que es cada persona para el conjunto de la humanidad.

52. Ciertamente, la dignidad del enfermo, en condiciones cr铆ticas o terminales, exige que todos realicen los esfuerzos adecuados y necesarios para aliviar su sufrimiento mediante unos cuidados paliativos apropiados y evitando cualquier encarnizamiento terap茅utico o intervenci贸n desproporcionada. Estos cuidados responden al 芦constante deber de comprender las necesidades del enfermo: necesidad de asistencia, de alivio del dolor, necesidades emotivas, afectivas y espirituales禄.[94]聽Pero tal esfuerzo es totalmente distinto, diferente, incluso contrario a la decisi贸n de eliminar la propia vida o la de los dem谩s bajo el peso del sufrimiento. La vida humana, incluso en su condici贸n dolorosa, es portadora de una dignidad que debe respetarse siempre, que no puede perderse y cuyo respeto permanece incondicional. En efecto, no hay condiciones en ausencia de las cuales la vida humana deje de ser digna y pueda, por tanto, suprimirse: 芦la vida tiene la misma dignidad y el mismo valor para todos y cada uno: el respeto de la vida del otro es el mismo que se debe a la propia existencia禄.[95]聽Ayudar al suicida a quitarse la vida es, por tanto, una ofensa objetiva contra la dignidad de la persona que lo pide, aunque con ello se cumpliese su deseo: 芦debemos acompa帽ar a la muerte, pero no provocar la muerte o ayudar cualquier forma de suicidio. Recuerdo que se debe privilegiar siempre el derecho al cuidado y al cuidado para todos, para que los m谩s d茅biles, en particular los ancianos y los enfermos, nunca sean descartados. La vida es un derecho, no la muerte, que debe ser acogida, no suministrada. Y este principio 茅tico concierne a todos, no solo a los cristianos o a los creyentes禄.[96]聽Como ya se ha dicho, la dignidad de cada persona, por d茅bil o sufriente que sea, implica a la dignidad de todos.

El descarte de las personas con discapacidad

53. Un criterio para verificar la atenci贸n real a la dignidad de cada individuo es, obviamente, la atenci贸n prestada a los m谩s desfavorecidos. Nuestro tiempo, por desgracia, no se distingue mucho por esa atenci贸n: en verdad, se est谩 imponiendo una cultura del descarte.[97]聽Para contrarrestar esta tendencia, merece especial atenci贸n y solicitud la condici贸n de quienes se encuentran en situaci贸n de聽d茅ficit聽f铆sico o ps铆quico. Esta condici贸n de especial vulnerabilidad,[98]聽tan relevante en los relatos evang茅licos, cuestiona universalmente lo que significa ser una persona humana, precisamente desde un estado de deficiencia o discapacidad. La cuesti贸n de la imperfecci贸n humana tiene tambi茅n claras implicaciones desde el punto de vista sociocultural, ya que, en algunas culturas, las personas con discapacidad sufren a veces marginaci贸n, cuando no opresi贸n, al ser tratadas como aut茅nticos 鈥渄escartados鈥. En realidad, todo ser humano, sea cual sea su condici贸n de vulnerabilidad, recibe su dignidad por el hecho mismo de ser querido y amado por Dios. Por estas razones, debe fomentarse en la medida de lo posible la inclusi贸n y la participaci贸n activa en la vida social y eclesial de todos aquellos que, de alguna manera, est谩n marcados por la fragilidad o la discapacidad.[99]

54. En una perspectiva m谩s amplia, se deber谩 recordar que la 芦caridad, coraz贸n del esp铆ritu de la pol铆tica, es siempre un amor preferencial por los 煤ltimos, que est谩 detr谩s de todas las acciones que se realicen a su favor los pobres [鈥 鈥減reocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la 鈥榗ultura del descarte鈥. [鈥 Significa hacerse cargo del presente en su situaci贸n m谩s marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad鈥. As铆 ciertamente se genera una actividad intensa, porque 鈥渉ay que hacer lo que sea para salvaguardar la condici贸n y dignidad de la persona humana鈥澛.[100]

La teor铆a de g茅nero

55. La Iglesia desea, ante todo, 芦reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar 芦todo signo de discriminaci贸n injusta禄, y particularmente cualquier forma de agresi贸n y violencia禄.[101]聽Por ello, hay que denunciar como contrario a la dignidad humana que en algunos lugares se encarcele, torture e incluso prive del bien de la vida, a no pocas personas, 煤nicamente por su orientaci贸n sexual.

56. Al mismo tiempo, la Iglesia destaca los decisivos elementos cr铆ticos presentes en la teor铆a de g茅nero. A este respecto, el Papa Francisco record贸: 芦el camino hacia la paz exige el respeto de los derechos humanos, seg煤n la sencilla pero clara formulaci贸n contenida en la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, cuyo 75 aniversario hemos celebrado recientemente. Se trata de principios racionalmente evidentes y com煤nmente aceptados. Desgraciadamente, los intentos que se han producido en las 煤ltimas d茅cadas de introducir nuevos derechos, no del todo compatibles respecto a los definidos originalmente y no siempre aceptables, han dado lugar a colonizaciones ideol贸gicas, entre las que ocupa un lugar central la teor铆a de g茅nero, que es extremadamente peligrosa porque borra las diferencias en su pretensi贸n de igualar a todos禄.[102]

57. Con respecto a la teor铆a de g茅nero, sobre cuya consistencia cient铆fica se debate mucho en la comunidad de expertos, la Iglesia recuerda que la vida humana, en todos sus componentes, f铆sicos y espirituales, es un don de Dios, que debe ser acogido con gratitud y puesto al servicio del bien. Querer disponer de s铆 mismo, como prescribe la teor铆a de g茅nero, sin tener en cuenta esta verdad fundamental de la vida humana como don, no significa otra cosa que ceder a la vieja tentaci贸n de que el ser humano se convierta en Dios y entre en competencia con el verdadero Dios del amor que nos revela el Evangelio.

58. Un segundo aspecto sobre la teor铆a de g茅nero es que pretende negar la mayor diferencia posible entre los seres vivos: la diferencia sexual. Esta diferencia constitutiva no s贸lo es la mayor imaginable, sino tambi茅n la m谩s bella y la m谩s poderosa: logra, en la pareja var贸n-mujer, la reciprocidad m谩s admirable y es, por tanto, la fuente de ese milagro que nunca deja de asombrarnos que es la llegada de nuevos seres humanos al mundo.

59. En este sentido, el respeto del propio cuerpo y de aquel de los otros es esencial ante la proliferaci贸n y reivindicaci贸n de nuevos derechos que avanza la teor铆a de g茅nero. Esta ideolog铆a 芦presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vac铆a el fundamento antropol贸gico de la familia禄.[103]聽Por tanto, resulta inaceptable que 芦algunas ideolog铆as de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento 煤nico que determine incluso la educaci贸n de los ni帽os. No hay que ignorar que 鈥渆l sexo biol贸gico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar鈥澛.[104]聽Por lo tanto, debe rechazarse todo intento de ocultar la referencia a la evidente diferencia sexual entre hombres y mujeres: 芦no podemos separar lo que es masculino y femenino de la obra creada por Dios, que es anterior a todas nuestras decisiones y experiencias, donde hay elementos biol贸gicos que es imposible ignorar禄.[105]聽S贸lo cuando cada persona humana puede reconocer y aceptar esta diferencia en reciprocidad es capaz de descubrirse plenamente a s铆 misma, su dignidad y su identidad.

El cambio de sexo

60. La dignidad del cuerpo no puede considerarse inferior a la de la persona como tal. El聽Catecismo de la Iglesia Cat贸lica聽nos invita expresamente a reconocer que 芦el cuerpo聽del hombre participa de la dignidad de la 鈥渋magen de Dios鈥澛.[106]Tal verdad merece ser recordada especialmente cuando se trata del cambio de sexo. En efecto, el ser humano est谩 inseparablemente compuesto de cuerpo y alma, y el cuerpo es el lugar vivo donde se despliega y manifiesta la interioridad del alma, incluso a trav茅s de la red de relaciones humanas. Constituyendo el ser de la persona, alma y cuerpo participan as铆 de esa dignidad que caracteriza a todo ser humano.[107]聽En este sentido, hay que recordar que el cuerpo humano participa de la dignidad de la persona, ya que est谩 dotado de significados personales, especialmente en su condici贸n sexual.[108]聽Es en el cuerpo, de hecho, donde cada persona se reconoce generada por los dem谩s, y es a trav茅s de su cuerpo que el var贸n y la mujer pueden establecer una relaci贸n de amor capaz de generar a otras personas. Sobre la necesidad de respetar el orden natural de la persona humana, el Papa Francisco ense帽a que 芦lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada禄.[109]聽De ah铆 que toda operaci贸n de cambio de sexo, por regla general, corra el riesgo de atentar contra la dignidad 煤nica que la persona ha recibido desde el momento de la concepci贸n. Esto no significa que se excluya la posibilidad que una persona afectada por anomal铆as genitales, que ya son evidentes al nacer o que se desarrollan posteriormente, pueda optar por recibir asistencia m茅dica con el objetivo de resolver esas anomal铆as. En este caso, la operaci贸n no constituir铆a un cambio de sexo en el sentido que aqu铆 se entiende.

La violencia digital

61. El avance de las tecnolog铆as digitales, aunque ofrece muchas posibilidades para promover la dignidad humana, tiende cada vez m谩s a crear un mundo en el que crecen la explotaci贸n, la exclusi贸n y la violencia, que pueden llegar a atentar contra la dignidad de la persona humana. Basta pensar en lo f谩cil que es, a trav茅s de estos medios, poner en peligro la buena reputaci贸n de cualquier persona con noticias falsas y calumnias. Sobre este punto el Papa Francisco subraya que 芦no es sano confundir la comunicaci贸n con el mero contacto virtual. De hecho, el ambiente digital tambi茅n es un territorio de soledad, manipulaci贸n, explotaci贸n y violencia, hasta llegar al caso extremo del聽dark web. Los medios de comunicaci贸n digitales pueden exponer al riesgo de dependencia, de aislamiento y de progresiva p茅rdida de contacto con la realidad concreta, obstaculizando el desarrollo de relaciones interpersonales aut茅nticas. Nuevas formas de violencia se difunden mediante los聽social media, por ejemplo el ciberacoso; la聽web聽tambi茅n es un canal de difusi贸n de la pornograf铆a y de explotaci贸n de las personas para fines sexuales o mediante el juego de azar鈥澛.[110]聽Y as铆 es como, all铆 donde crecen las posibilidades de conexi贸n, ocurre parad贸jicamente que todo el mundo se encuentra en realidad cada vez m谩s aislado y empobrecido de relaciones interpersonales: 芦en la comunicaci贸n digital se quiere mostrar todo y cada individuo se convierte en objeto de miradas que hurgan, desnudan y divulgan, frecuentemente de manera an贸nima. El respeto al otro se hace pedazos y, de esa manera, al mismo tiempo que lo desplazo, lo ignoro y lo mantengo lejos, sin pudor alguno puedo invadir su vida hasta el extremo禄.[111]聽Estas tendencias representan el lado oscuro del progreso digital.

62. Desde esta perspectiva, si la tecnolog铆a ha de estar al servicio de la dignidad humana y no perjudicarla, y si ha de promover la paz en lugar de la violencia, la comunidad humana debe ser proactiva a la hora de abordar estas tendencias respetando la dignidad humana y promover el bien: 芦en este mundo globalizado 鈥渓os medios de comunicaci贸n pueden ayudar a que nos sintamos m谩s cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida m谩s digna para todos.聽[鈥聽Pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicaci贸n humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios鈥. Pero es necesario verificar constantemente que las actuales formas de comunicaci贸n nos orienten efectivamente al encuentro generoso, a la b煤squeda sincera de la verdad 铆ntegra, al servicio, a la cercan铆a con los 煤ltimos, a la tarea de construir el bien com煤n禄.[112]

Conclusi贸n

63. En el 75 aniversario de la promulgaci贸n de la聽Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos聽(1948), el Papa Francisco reiter贸 que ese documento 芦es como una v铆a maestra, sobre la que se han dado muchos pasos adelante, pero faltan todav铆a tantos, y a veces, desafortunadamente, se vuelve atr谩s. 隆El compromiso con los derechos humanos nunca se acaba! A este respecto, estoy cerca de todos aquellos que, sin proclamas, en la vida concreta de cada d铆a luchan y pagan en persona por defender los derechos de los que no cuentan禄.[113]

64. Es en este esp铆ritu, con esta聽Declaraci贸n,聽en el que la Iglesia exhorta ardientemente a que聽el respeto de la dignidad de la persona humana, m谩s all谩 de toda circunstancia, se sit煤e en el centro del compromiso por el bien com煤n y de todo ordenamiento jur铆dico. En efecto, el respeto de la dignidad de todos y de cada uno, es la base indispensable para la existencia misma de toda sociedad que pretenda fundarse en el derecho justo y no en la fuerza del poder. Es sobre la base del reconocimiento de la dignidad humana como se sostienen los derechos humanos fundamentales, que preceden y sustentan toda convivencia civilizada.[114]

65. Cada persona individual y, al mismo tiempo, cada comunidad humana tiene, por tanto, la tarea de la realizaci贸n concreta y efectiva de la dignidad humana, mientras que corresponde a los Estados no s贸lo protegerla, sino tambi茅n garantizar las condiciones necesarias para que florezca en la promoci贸n integral de la persona humana: 芦en la actividad pol铆tica hay que recordar que 鈥渕谩s all谩 de toda apariencia, cada uno es inmensamente sagrado y merece nuestro cari帽o y nuestra entrega鈥澛.[115]

66. Tambi茅n hoy, ante tantas violaciones de la dignidad humana, que amenazan gravemente el futuro de la humanidad, la Iglesia no cesa de alentar la promoci贸n de la dignidad de toda persona humana, cualesquiera que sean sus cualidades f铆sicas, ps铆quicas, culturales, sociales y religiosas. Lo hace con esperanza, segura de la fuerza que brota de Cristo resucitado, que ha llevado ya a su plenitud definitiva la dignidad integral de todo var贸n y de toda mujer. Esta certeza se convierte en un llamamiento en las palabras del Papa Francisco a cada uno de nosotros: 芦a cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle禄.[116]

El Sumo Pont铆fice Francisco, en la Audiencia concedida al suscrito Prefecto junto al Secretario para la Secci贸n Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el d铆a de 25 marzo de 2024, ha aprobado la presente聽Declaraci贸n,聽decidida en la Sesi贸n Ordinaria de este Dicasterio con fecha 28 de febrero de 2024, y ha ordenado su publicaci贸n.

Dado en Roma, en la sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el 2 de abril de 2024, 19掳 aniversario de la muerte de san Juan Pablo II.

V铆ctor Manuel Card. Fern谩ndez

Prefecto

Mons. Armando Matteo

Secretario para la Secci贸n Doctrinal

EX AUDIENTIA DIE 25.03.2024

FRANCISCUS

_______________________

[1]聽S. Juan Pablo II, 脕ngelus con personas con discapacidad en la Iglesia Catedral de Osnabr眉ck聽(16 noviembre 1980):聽Insegnamenti III/2聽(1980), 1232.

[2]聽Francisco, Exhort. ap.聽Laudate Deum聽(4 octubre 2023), n. 39:聽L鈥橭sservatore Romano聽(4 octubre 2023), III.

[3]聽En el 1948, las Naciones Unidas adoptaron la聽Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, que se compone de treinta art铆culos. La palabra 鈥渄ignidad鈥 aparece cinco veces, en puntos estrat茅gicos: en las primeras palabras del聽Pre谩mbulo聽y en la primera frase del聽Art铆culo Primero. Esta dignidad viene declarada como 芦intr铆nseca聽[鈥聽a todos los miembros de la familia humana禄 (Pre谩mbulo) y 芦todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos禄 (Art铆culo 1).

[4]聽Atendiendo solo a la 茅poca moderna, se ve como la Iglesia ha progresivamente acentuado la importancia de la dignidad humana. El tema fue desarrollado especialmente en la Enc铆clica聽Rerum novarum聽(1891) de Papa Le贸n XIII, en la Enc铆clica聽Quadragesimo anno聽(1931) de Papa Pio XI y en el聽Discurso al Congreso de la Uni贸n Cat贸lica Italiana de Obstetras聽(1951) de Papa Pio XII. Despu茅s, el Concilio Vaticano II ha profundizado de modo particular esta tem谩tica, dedicando un documento completo al tema con la Declaraci贸n聽Dignitatis humanae聽(1965) y discutiendo tambi茅n sobre la libertad humana en la Constituci贸n pastoral聽Gaudium et spes聽(1965).

5] S. Pablo VI,聽Audiencia general聽(4 septiembre 1968):聽Insegnamenti VI聽(1968), 886.

[6]聽S. Juan Pablo II, Discurso a la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano聽(28 enero 1979), III.1-III.2:聽InsegnamentiII/1聽(1979), 202-203.

[7]聽Benedicto XVI,聽Discurso a los participantes a la Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida聽(13 febrero 2010):聽Insegnamenti VI/1聽(2011), 218.

[8]聽Benedicto XVI,Discurso a los participantes de la reuni贸n del Banco del Desarrollo del Consejo de Europa,聽(12 junio 2010):聽Insegnamenti VI/1聽(2011), 912-913.

[9]聽Francisco, Exhort. ap.聽Evangelii gaudium聽(24 noviembre 2013), n. 178:聽AAS聽105 (2013), 1094, que cita a S. Juan Pablo II, 脕ngelus con personas con discapacidad en la Iglesia Catedral de Osnabr眉ck聽(16 noviembre 1980):聽Insegnamenti III/2聽(1980), 1232.

[10]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 8:聽AAS聽112 (2020), 971.

[11]Ib铆dem, n. 277:聽AAS聽112 (2020), 1069.

[12]Ib铆dem, n. 213:聽AAS聽112 (2020), 1045.

[13]Ib铆dem, n. 213:聽AAS聽112 (2020), 1045, que cita Francisco,聽Mensaje a los participantes en la Conferencia internacional 鈥淟os derechos humanos en el mundo contempor谩neo: conquistas, omisiones, negaciones鈥澛(10 diciembre 2018):聽L鈥橭sservatore Romano聽(10-11 diciembre 2018), 8.

[14]聽La聽Declaraci贸n聽del 1948 de las Naciones Unidas fue desarrollada y posteriormente profundizada por el聽Pacto internacional de las Naciones Unidas sobre los derechos civiles y pol铆ticos聽del 1966 y del聽Acto final de la Conferencia sobre la seguridad y la cooperaci贸n en Europa聽del 1975.

[15]聽Cf. Comisi贸n Teol贸gica Internacional,聽Dignidad y derechos de la persona humana聽(1983), Introducci贸n, 3. Un compendio de la doctrina cat贸lica sobre la dignidad humana puede encontrarse en el聽Catecismo de la Iglesia Cat贸lica,聽en el cap铆tulo titulado 鈥淟a dignidad de la persona humana鈥, nn. 1700-1876.

[16]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 22:聽AAS聽112 (2020), 976.

[17]聽Boecio,聽Contra Eutychen et Nestorium,聽c. 3: PL 64, 1344: 芦persona est rationalis naturae individua substantia禄. Cf. S. Buenaventura,聽In I Sent., d. 25, a. 1, q. 2; S. Tom谩s de Aquino,聽Summa Theologiae, I, q. 29, a. 1,聽resp.

[18]聽Puesto que no es el prop贸sito de esta聽Declaraci贸n聽elaborar un tratado exhaustivo sobre la noci贸n de dignidad, en aras de la brevedad s贸lo se menciona aqu铆, a modo de ejemplo, la llamada cultura cl谩sica griega y romana, como punto de referencia de la reflexi贸n filos贸fica y teol贸gica de los primeros cristianos.

[19]聽Cf. por ej. Cicer贸n聽De Officiis聽I, 105-106: 芦Sed pertinet ad omnem officii quaestionem semper in promptu habere, quantum natura hominis pecudibus reliquisque beluis antecedat聽[鈥聽Atque etiam si considerare volumus, quae sit in natura excellentia et dignitas, intellegemus, quam sit turpe diffluere luxuria et delicate ac molliter vivere quamque honestum parce, continenter, severe, sobrie禄; (Scriptorum Latinorum Bibliotecha Oxoninsis, ed. M. Winterbottom, Oxford 1994, p.43). Esta es la traducci贸n espa帽ola 芦incumbe al asunto entero del deber el tener siempre a la vista cu谩nto aventaja la naturaleza humana a la del ganado y las restantes bestias聽[…]聽Y tambi茅n, si queremos considerar qu茅 son la excelencia y dignidad enraizadas por naturaleza, entenderemos qu茅 burdo es desgastarse en el vicio y vivir entre melindres y molicie, y qu茅 honorable hacerlo de modo frugal, sobrio, serio y austero禄 (Los Deberes,聽tr. espa帽ola I. J. Garc铆a Pinilla, Biblioteca Cl谩sica Gredos 鈥 414, Madrid 2014).

[20]聽Cf. S. Pablo VI,聽Discurso en la Peregrinaci贸n a Tierra Santa: Visita a la Bas铆lica de la Anunciaci贸n en Nazaret聽(5 enero 1964):聽AAS聽56 (1964), 166-170.

[21]聽Entre las innumerables referencias, cf. por ej. S. Clemente de Roma, 1 Clem. 33, 4s: PG 1, 273; Te贸filo de Antioqu铆a, Ad Aut. I, 4: PG 6, 1029; S. Clemente de Alejandr铆a,聽Strom.聽III, 42,5-6: PG 8, 1145; VI, 72, 2: PG 9, 293; S. Ireneo de Lyon,聽Adv. Haer. V, 6,1: PG 7, 1137-1138; Or铆genes,聽De princ.聽III, 6,1: PG 11, 333; S. Agust铆n,聽De Gen. ad litt.聽VI, 12: PL 34, 348;聽De Trin.聽XIV, 8, 11: PL 42, 1044 鈥 1405.

[22]聽S. Tom谩s de Aquino,聽Summa Theologiae, I, q. 29, a. 3,聽resp.: 芦persona significat id, quod est perfectissimum in tota natura, scilicet subsistens in rationali natura禄.

[23]聽Basta pensar en Giovanni Pico della Mirandola y su conocido texto聽Oratio de hominis dignitate聽(1486).

[24]聽Para un pensador hebreo como E. Levinas (1906-1995), el ser humano viene cualificado por su libertad en la medida en que se descubre infinitamente responsable del otro ser humano.

[25]聽Algunos grandes pensadores cristianos del siglo XIX y XX, como S. J.H. Newman, el beato A. Rosmini, J. Maritain, E. Mounier, K. Rahner, H.鈥慤. von Balthasar, y otros, han logrado proponer una visi贸n del hombre que puede dialogar v谩lidamente con todas las corrientes de pensamiento de nuestro inicio del siglo XXI, cualquiera que sea su inspiraci贸n, incluso postmoderna.

[26]聽Por este motivo, la 芦Declaraci贸n universal de los derechos del hombre聽[鈥聽indica impl铆citamente que la fuente de los derechos humanos inalienables se sit煤a en la dignidad de toda persona humana禄: Comisi贸n Teol贸gica Internacional,聽En busca de una 茅tica universal: nueva perspectiva sobre la ley natural聽(2009), n. 115.

[27]聽Concilio Ecum茅nico Vaticano II, Const. past.聽Gaudium et Spes聽(7 diciembre 1965), n.26:聽AAS聽58 (1966), 1046; todo el primer cap铆tulo de la primera parte de la Constituci贸n (nn. 11-22) viene dedicado a la 鈥淒ignidad de la persona humana鈥.

[28]聽Concilio Ecum茅nico Vaticano II, Declar.聽Dignitatis Humanae聽(7 diciembre 1965), n.1:聽AAS聽58 (1966), 929.

[29]Ib铆dem, n.2:聽AAS聽58 (1966), 931.

[30]聽Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Instruc.聽Dignitas personae聽(8 septiembre 2008), n. 7:聽AAS聽100 (2008), 863. Cf. tambi茅n S. Ireneo de Lyon,聽Adv. Haer. V, 16, 2: PG 7, 1167-1168.

[31]聽Puesto que 芦el Hijo de Dios con su encarnaci贸n se ha unido, en cierto modo, con todo hombre.禄 (Concilio Ecum茅nico Vaticano II, Const. past.聽Gaudium et spes聽(7 diciembre 1965), n. 22:聽AAS聽58 (1966), 1042), la dignidad de todo hombre nos viene revelada en su plenitud por Cristo.

[32]聽Concilio Ecum茅nico Vaticano II, Const. past.聽Gaudium et spes聽(7 diciembre 1965), n.19:聽AAS聽58 (1966), 1038.

[33]聽S. Juan Pablo II, Cart. enc.聽Evangelium vitae聽(25 marzo 1995),n. 38:聽AAS聽87 (1995), 443, que cita S. Ireneo de Lyon,聽Adv. Haer. IV, 20,7: PG 7, 1037-1038.

[34]聽De hecho, Cristo dio a los bautizados una nueva dignidad, la de 鈥渉ijos de Dios鈥: cf.聽Catecismo de la Iglesia Cat贸lica聽nn. 1213, 1265, 1270, 1279.

[35]聽Concilio Ecum茅nico Vaticano. II, Declar.聽Dignitatis humanae聽(7 diciembre 1965), n. 9:聽AAS聽58 (1966), 935.

[36]聽Cf. S. Ireneo de Lyon,聽Adv. Haer. V, 6, 1. V, 8, 1. V, 16, 2: PG 7, 1136-1138. 1141-1142. 1167-1168; S. Juan Damasceno,聽De fide orth. 2, 12: PG 94, 917-930.

[37]聽Benedicto XVI,聽Discurso en Westminster Hall聽(17 septiembre 2010):聽InsegnamentiVI/2聽(2011), 240.

[38]聽Francisco,聽Audiencia general聽(12 agosto 2020):聽L鈥橭sservatore Romano聽(13 agosto 2020), 8, que cita S. Juan Pablo II,聽Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas聽(2 octubre1979), 7 y 2 e e Id.,聽Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas聽(5 octubre1995),2.

[39]聽Cf. Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Instruc.聽Dignitas personae聽(8 septiembre 2008), n. 8:聽AAS聽100 (2008), 863-864.

[40]聽Comisi贸n Teol贸gica Internacional,聽La libertad religiosa para el bien de todos聽(2019), n. 38.

[41]聽Cf. Francisco,聽Discurso a los Miembros del Cuerpo Diplom谩tico acreditado ante la Santa Sede para la presentaci贸n de las felicitaciones por el A帽o Nuevo聽(8 enero 2024):聽L鈥橭sservatore Romano聽(8 enero 2024), 3.

[42]聽Cf. S. Juan Pablo II, Cart. enc.聽Evangelium vitae聽(25 marzo 1995), n. 19:聽AAS聽87 (1995), 422.

[43]聽Francisco, Cart. enc.聽Laudatosi鈥櫬(24 mayo 2015),n. 69:聽AAS聽107 (2015), 875, que cita el聽Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 339.

[44]聽Francisco, Exhort. ap.聽Laudate Deum聽(4 octubre 2023), n. 67:聽L鈥橭sservatore Romano聽(4 octubre 2023), IV.

[45]Ib铆dem, n. 63:聽L鈥橭sservatore Romano聽(4 octubre 2023), IV.

[46]Catecismo de la Iglesia Cat贸lica,聽n.1730.

[47]聽Benedicto XVI,聽Mensaje para la celebraci贸n de la 44a聽Jornada mundial por la Paz聽(1 enero 2011), n. 3聽Insegnamenti VI/2聽(2011), 979.

[48]聽Pontificio Consejo de Justicia y Paz,聽Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, n. 137.

[49]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 109:聽AAS聽112 (2020), 1006.

[50]聽Pontificio Consejo de Justicia y Paz,聽Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, n. 137.

[51]聽Francisco,聽Discurso a los participantes al Encuentro mundial de movimientos populares聽(28 octubre 2014):聽AAS聽106 (2014), 858.

[52]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 107:聽AAS聽112 (2020), 1005-1006.

[53]聽Concilio Ecum茅nico Vaticano II, Const. past.聽Gaudium et spes聽(7 diciembre 1965), n. 27:聽AAS聽58 (1966), 1047.

[54]Ib铆dem.

[55]Ib铆dem.

[56]聽Cf.聽Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 2267 y Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe,聽Carta a los obispos sobre la nueva redacci贸n del n. 2267 del Catecismo de la Iglesia Cat贸lica sobre la pena de muerte聽(1 agosto 2018), nn. 7-8.

[57]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 269:聽AAS聽112 (2020), 1065.

[58]聽S. Juan Pablo II, Cart. enc.聽Sollicitudo rei socialis聽(30 diciembre 1987), n. 28:聽AAS聽80 (1988), 549.

[59]聽Benedicto XVI, Carta. enc.聽Caritas in veritate聽(29 junio 2009), n. 22:聽AAS聽101 (2009), 657, que cita S. Pablo VI, Cart. enc.聽Populorum progressio聽(26 marzo 1967), n. 9:聽AAS聽59 (1967), 261-262.

[60]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 21:聽AAS聽112 (2020), 976, que cita Benedetto XVI, Cart. enc.聽Caritas in veritate聽(29 junio 2009), n. 22:聽AAS聽101 (2009), 657.

[61]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 20:聽AAS聽112 (2020), 975-976. Cf. tambi茅n la 鈥淥raci贸n al Creador鈥 al final de la misma Enc铆clica.

[62]Ib铆dem, n. 116:聽AAS聽112 (2020), 1009, que cita Francisco,聽Discurso a los participantes al Encuentro mundial de movimientos populares聽(28 octubre 2014):聽AAS聽106 (2014), 851-852.

[63]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 162:聽AAS聽112 (2020), 1025, que cita Francisco,聽Discurso a los miembros del Cuerpo diplom谩tico acreditado ante la Santa Sede聽(12 enero 2015):聽AAS聽107 (2015), 265.

[64]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 25:聽AAS聽112 (2020), 978, que cita Francisco,聽Mensaje en la 49陋 Jornada mundial por la Paz聽(1 enero 2016):聽AAS聽108 (2016), 49.

[65]聽Francisco,聽Mensaje a los participantes a la VI Edici贸n del 鈥淔贸rum de Paris sobre la Paz鈥聽(10 noviembre 2023):聽L鈥橭sservatore Romano聽(10 noviembre 2023), 7, que cita Id.,聽Audiencia general聽(23 marzo 2022):聽L鈥橭sservatore Romano聽(23 marzo 2022), 3.

[66]聽Francisco,聽Discurso a la Conferencia de las Partes en la Convenci贸n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim谩tico (COP 28)聽(2 diciembre 2023):聽L鈥橭sservatore Romano聽(2 diciembre 2023), 2.

[67]聽Cf. S. Pablo VI,聽Discurso a las Naciones Unidas聽(4 octubre 1965):聽AAS聽57 (1965), 881.

[68]聽S. Juan Pablo II, Cart. enc.聽Redemptor hominis聽(4 marzo 1979),n. 16:聽AAS聽71 (1979), 295.

[69]聽Francisco Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre2020), n. 258:聽AAS聽112 (2020), 1061.

[70]聽Francisco,聽Discurso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas聽(14 junio 2023):聽L鈥橭sservatore Romano聽(15 junio 2023), 8.

[71]聽Francisco,聽Discurso en la Jornada mundial de Oraci贸n por la Paz聽(20 septiembre 2016):聽L鈥橭sservatore Romano聽(22 septiembre 2016), 5.

[72]聽Cf. Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 38:聽AAS聽112 (2020), 983: 芦Por consiguiente, tambi茅n, 鈥渉ay que reafirmar el derecho a no emigrar, es decir, a tener las condiciones para permanecer en la propia tierra鈥澛, que cita Benedicto XVI,聽Mensaje por la 99陋 Jornada mundial del Emigrante y del Refugiado聽(12 octubre 2012):聽AAS聽104 (2012), 908.

[73]聽Cf. Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 38:聽AAS聽112 (2020), 982-983.

[74]Ib铆dem, n. 39:聽AAS聽112 (2020), 983.

[75]聽Benedicto XVI, Cart. enc.聽Caritas in veritate聽(29 junio 2009), n. 62:聽AAS聽101 (2009), 697.

[76]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 39:聽AAS聽112 (2020), 983.

[77]聽Puede ser 煤til aqu铆 recordar la declaraci贸n de Pablo III sobre la dignidad de los hombres que se encuentran en las tierras del 鈥淣uevo Mundo鈥 en la Bulla聽Pastorale officium聽(29 mayo1537), donde establece 鈥 bajo pena de excomuni贸n 鈥 que los habitantes de aquellos territorios, 芦incluso si se encuentran fuera del seno de la Iglesia no est茅n privados聽[鈥聽de su libertad o del dominio sobre sus bienes, puesto que son hombres y por eso capaces de fe y salvaci贸n禄 [芦licet extra gremium Eccelesiae existant, non tamen sua libertate, aut rerum suarum dominio聽[鈥聽privandos esse, et cum homines, ideoque fidei et salutis capaces sint禄]: DH 1495.

[78]聽Francisco,聽Discursoa los participantes a la Plenaria del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Emigrantes y los Itinerantes聽(24 mayo 2013):聽AAS聽105 (2013), 470-471.

[79]聽Francisco,聽Discurso a la Organizaci贸n de las Naciones Unidas聽(25 septiembre 2015):聽AAS聽107 (2015), 1039.

[80]聽Francisco,聽Discursoa un grupo de Embajadores con ocasi贸n de la presentaci贸n de las Cartas Credenciales聽(12 diciembre 2013):聽L鈥橭sservatore Romano聽(13 diciembre 2013), 8.

[81]聽Francisco,聽Discursoa los participantes en la Conferencia internacional sobre la trata de personas聽(11 abril 2019):聽AAS聽111 (2019), 700.

[82]Documento Final de la XV Asamblea General Ordinaria del S铆nodo de los Obispos,聽(27 octubre 2018), n. 29.

[83]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 23:聽AAS聽112 (2020), 977, que cita Id., Exhort. ap.聽Evangelii gaudium聽(24 noviembre 2013), n. 212:聽AAS聽105 (2013), 1108.

[84]聽S. Juan Pablo II,聽Carta a las mujeres聽(29 junio 1995), n. 4:聽InsegnamentiXVIII/1聽(1997), 1874.

[85]Ib铆dem, n. 5:聽InsegnamentiXVIII/1聽(1997), 1875.

[86]Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1645.

[87]聽Francisco,聽Discurso con ocasi贸n de la Celebraci贸n Mariana 鈥 Virgen De La Puerta聽(20 enero 2018):聽AAS聽110 (2018), 329.

[88]聽Francisco,聽Discurso聽a聽los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe聽(21 enero 2022):聽L鈥橭sservatore Romano聽(21 enero 2022), 8.

[89]聽S. Juan Pablo II, Cart. enc.聽Evangelium vitae聽(25 marzo 1995), 58:聽AAS聽87 (1995), 466-467. Sobre el tema del respeto debido a los embriones humanos, se vea tema del respeto debido a los embriones humanos, Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Instruc.聽Donum vitae聽(22 febrero 1987): 芦La praxis de mantener en vida embriones humanos, in vivo o in vitro, para fines experimentales o comerciales, es completamente contraria a la dignidad humana禄 (I, 4):聽AAS聽80 (1988), 82

[90]聽Francisco, Exhort. ap.聽Evangelii gaudium聽(24 noviembre 2013), 213:聽AAS聽105 (2013), 1108.

[91]Ib铆dem.

[92]聽Francisco,聽Discurso a los miembros del Cuerpo Diplom谩tico acreditado ante la Santa Sede para la presentaci贸n de las felicitaciones por el A帽o Nuevo聽(8 enero 2024):聽L鈥橭sservatore Romano聽(8 enero 2024), 3.

[93]聽Cf. Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Instruc.聽Dignitas Personae聽(8 septiembre 2008), n. 16:聽AAS聽100 (2008), 868-869. A todos estos aspectos se refiere precisamente la Instrucci贸n de la entonces Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe titulada聽Donum vitae聽(22 febrero 1987):聽AAS聽80 (1988),71-102.

[94]聽Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Cart.聽Samaritanus bonus聽(14 julio 2020), V, n. 4:聽AAS聽112 (2020), 925.

[95]聽Cf.聽Ib铆dem, V, n.1:聽AAS聽112 (2020), 919.

[96]聽Francisco,聽Audiencia general聽(9 febrero 2022):聽L鈥橭sservatore Romano聽(9 febrero 2022), 3.

[97]聽Cf. sobre todo, Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), nn. 18-21:聽AAS聽112 (2020), 975-976: 鈥淓l descarte mundial鈥. El n. 188 de la misma Enc铆clica llega a identificar una 鈥渃ultura del descarte鈥.

[98]聽Cf. Francisco,聽Discurso a los participantes al Congreso promovido por el Pontificio Consejo para la Promoci贸n de la Nueva Evangelizaci贸n聽(21 octubre 2017):聽L鈥橭sservatore Romano聽(22 octubre 2017), 8: 芦La vulnerabilidad pertenece a la esencia del ser humano禄.

[99]聽Cf. Francisco,聽Mensaje para el D铆a internacional de las personas con discapacidad聽(3 diciembre 2020):聽AAS聽112 (2020), 1185-1186.

[100]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), nn. 187-188:聽AAS聽112 (2020), 1035-1036, que cita Id.,聽Discurso al Parlamento Europeo, Strasburgo聽(25 noviembre 2014):聽AAS聽106 (2014), 999, e Id.,聽Discurso a la clase dirigente y al Cuerpo diplom谩tico, Bangui 鈥 Rep煤blica Centroafricana聽(29 noviembre 2015):聽AAS聽107 (2015) 1320.

[101]聽Francisco, Exhort. ap.聽Amoris laetitia聽(19 marzo 2016), n. 250:聽AAS聽108 (2016), 412-413, que cita el聽Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 2358.

[102]聽Francisco,聽Discurso a los miembros del Cuerpo Diplom谩tico acreditado ante la Santa Sede para la presentaci贸n de felicitaciones por el A帽o Nuevo聽(8 enero 2024):聽L鈥橭sservatore Romano聽(8 enero 2024), 3.

[103]聽Francisco, Exhort. ap.聽Amoris laetitia聽(19 marzo 2016), n. 56:聽AAS聽108 (2016), 334.

[104]Ib铆dem, que cita XIV Asamblea General Ordinaria del S铆nodo de los Obispos,聽Relatio finalis聽(24 octubre 2015), 58.

[105]聽Francisco, Exhort. ap.聽Amoris laetitia聽(19 marzo 2016), n. 286:聽AAS聽108 (2016), 425.

[106]Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 364.

[107]聽Esto vale tambi茅n para el respeto debido a los cuerpos de los difuntos; cf. por ej., Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Instruc.聽Ad resurgendum cum Christo聽(15 agosto 2016), n. 3:聽AAS聽108 (2016), 1290: 芦Enterrando los cuerpos de los fieles difuntos, la Iglesia confirma su fe en la resurrecci贸n de la carne, y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona con la cual el cuerpo comparte la historia禄. De modo m谩s completo, cf. tambi茅n, Comisi贸n Teol贸gica Internacional聽Algunas cuestiones actuales de escatolog铆a聽(1990), n. 5: 鈥淓l hombre llamado a la resurrecci贸n鈥.

[108]聽Cf. Francisco, Cart. enc.聽Laudato si鈥櫬(24 maggio 2015), n. 155:聽AAS聽107 (2015), 909.

[109]聽Francisco, Exhort. ap.聽Amoris laetitia聽(19 marzo 2016), n. 56:聽AAS聽108 (2016), 344.

[110]聽Francisco, Exhort. ap.聽Christus vivit聽(25 marzo 2019), n. 88:聽AAS聽111 (2019), 413, que cita el聽Documento Final de la XV Asamblea General Ordinaria del S铆nodo de los Obispos聽(27 octubre 2018),聽n. 23.

[111]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 42:聽AAS聽112 (2020), 984.

[112]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 205:聽AAS聽112 (2020), 1042, que cita Id.,聽Mensaje para聽la聽XLVIII Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales聽(24 enero 2014):聽AAS聽106 (2014), 113.

[113]聽Francisco,聽脕ngelus聽(10 diciembre 2023):聽L鈥橭sservatore Romano聽(11 diciembre 2023), 12.

[114]聽Cf. Comisi贸n Teol贸gica Internacional,聽Dignidad y derechos de la persona humana聽(1983), n. 2.

[115]聽Francisco, Cart. enc.聽Fratelli tutti聽(3 octubre 2020), n. 195:聽AAS聽112 (2020), 1038, che cita Id., Exhort. ap.聽Evangelii gaudium聽(24 noviembre 2013), n. 274:聽AAS聽105 (2013), 1130.

[116]聽Francisco, Cart. enc.聽Laudato si鈥櫬(24 mayo 2015), n. 205:聽AAS聽107 (2015), 928.