04/09/2026

Cáritas refuerza su respuesta ante la crisis humanitaria en Ceuta

Cáritas refuerza su respuesta ante la crisis en Ceuta, con especial atención al acompañamiento a la sociedad ceutí y al cuidado de la convivencia.

La situación vivida en Ceuta durante el último mes continúa reclamando una respuesta que ponga en el centro a todas las personas afectadas. La llegada de miles de personas durante el mes de agosto ha supuesto una importante presión para la ciudad, su ciudadanía, sus servicios públicos, sus instituciones y las organizaciones que trabajan sobre el terreno.

Desde Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante queremos hacernos eco de esta realidad y de la respuesta que la Confederación Cáritas está articulando ante una situación compleja que requiere acompañar a la sociedad ceutí, atender sus preocupaciones y necesidades y, al mismo tiempo, proteger la dignidad y los derechos de las personas migrantes.

Hace un mes compartíamos la preocupación de Cáritas ante los acontecimientos que se estaban produciendo. La llegada de miles de personas en poco tiempo había generado una importante alteración de la vida cotidiana de Ceuta. Al mismo tiempo, lamentábamos profundamente la pérdida de vidas humanas de quienes intentaban alcanzar la ciudad a nado.

Ya entonces se quiso reconocer especialmente el esfuerzo de la ciudadanía ceutí y la labor de entidades sociales, comunidades religiosas, profesionales y personas voluntarias que estaban respondiendo ante unas circunstancias de enorme dificultad.

Acompañar a la sociedad ceutí

Un mes después, la situación continúa y Cáritas ha reforzado su respuesta. Una de las prioridades es precisamente cuidar y acompañar a la sociedad ceutí, escuchar sus preocupaciones legítimas y reconocer las necesidades que todavía no están cubiertas y las presiones a las que está sometida.

La crisis no puede contemplarse únicamente desde la perspectiva de quienes llegan. Es necesario mirar también a la ciudad que acoge, a las personas que viven en ella y al esfuerzo que están realizando para afrontar una situación extraordinaria.

Cáritas quiere poner en valor la solidaridad mostrada por la ciudadanía y las entidades locales, así como el modelo de convivencia social de Ceuta, basado en la interculturalidad y el respeto al prójimo. Escuchar las dificultades de la población, reconocer su esfuerzo y contribuir a preservar la cohesión social forman parte de la respuesta necesaria ante esta crisis.

Las personas y sus derechos, en el centro

Junto al acompañamiento a la sociedad ceutí, continúa siendo necesario proteger a quienes han llegado en situaciones de especial vulnerabilidad.

Cáritas insiste en evitar que la realidad migratoria quede reducida a cifras, flujos o fronteras. La respuesta debe prestar especial atención a menores no acompañados, mujeres solas, posibles víctimas de trata y personas con necesidades de protección internacional, garantizando sus derechos y manteniendo el acompañamiento más allá de la emergencia.

Desde el comienzo de la crisis se ha reforzado la coordinación entre Cáritas Ceuta, Cáritas Española, Cáritas Tánger, la Iglesia local y otras entidades sociales. También se ha destinado apoyo económico para reforzar los recursos asistenciales del Centro San Antonio, con el que colabora Cáritas Ceuta.

Cáritas no forma parte de los dispositivos de acogida de emergencia ni del sistema de protección internacional. Su responsabilidad se centra especialmente en el acompañamiento social, la defensa de derechos y la promoción de la inclusión, la convivencia y la participación comunitaria.

Evitar que la crisis enfrente a unas personas con otras

Atender las necesidades de la sociedad ceutí y proteger a las personas que llegan no son responsabilidades enfrentadas. La respuesta pasa por fortalecer la convivencia y evitar que una situación de enorme complejidad termine generando división y confrontación.

Por ello, Cáritas plantea fortalecer las redes comunitarias y eclesiales, impulsar la sensibilización y favorecer espacios de encuentro entre las personas migrantes y la población local. El objetivo es prevenir el racismo y los discursos de odio, pero también evitar que las preocupaciones legítimas de la ciudadanía ceutí sean instrumentalizadas para generar miedo o rechazo.

La situación requiere también una respuesta compartida. Se reforzará la coordinación de los recursos y agentes de Iglesia presentes en Ceuta, Melilla, Andalucía y el norte de Marruecos, así como el trabajo con las Administraciones Públicas y las organizaciones sociales.

Además, ante la evolución de la crisis, el pasado 31 de agosto se constituyó un Comité de Emergencia de Cáritas, que se reunirá semanalmente mientras continúe la situación para realizar su seguimiento, priorizar necesidades y coordinar las actuaciones.

Ceuta, un compromiso con las personas y la convivencia

Desde Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante queremos trasladar nuestra cercanía y solidaridad a Ceuta ante una situación que está afectando al conjunto de la ciudad. A su ciudadanía, que está afrontando una importante presión sobre su vida cotidiana, sus servicios y sus recursos, y a las personas migrantes que han llegado en condiciones de especial vulnerabilidad y necesitan protección y acompañamiento.

Queremos reconocer especialmente la respuesta de tantas personas, entidades, comunidades religiosas, profesionales y voluntariado que están contribuyendo a sostener la atención y la convivencia. Una respuesta que demuestra que atender a quienes llegan y cuidar a la sociedad que acoge forman parte de un mismo compromiso con la dignidad humana y el bien común.

Ante esta realidad, es necesario escuchar las preocupaciones y necesidades de la ciudadanía ceutí, proteger los derechos de las personas migrantes y evitar que las dificultades puedan convertirse en motivo de enfrentamiento. El reto es seguir construyendo espacios de encuentro y preservar un modelo de convivencia basado en la interculturalidad y el respeto al prójimo.

Desde Cáritas queremos estar cerca de todas las personas que están viviendo esta situación, contribuyendo a que Ceuta pueda afrontarla desde la solidaridad, la cohesión social y la convivencia.