“La respuesta del pueblo filipino a esta emergencia está siendo impresionante”. Así se expresa desde el escenario de la catástrofe natural provocada por la erupción del volcán Taal el referente de Cáritas Española, Félix Miguel Sánchez, que estos días colabora con la Cáritas local en el operativo de respuesta a este nuevo desastre.

Félix reside en Manila desde hace años para realizar el seguimiento de los proyectos de post-emergencia y reconstrucción puestos en marcha tras la destrucción causada por el tifón Haiyán en 2013.

Maravillosa experiencia de solidaridad

En un informe remitido desde la zona más afectada, donde acaba de visitar varios centros de evacuación habilitados por la Diócesis de Lipa, reconoce el impacto que ha supuesto para él “ver la capacidad destructiva de estos fenómenos naturales, el sufrimiento que causa en tantas personas y, al mismo tiempo, las maravillosas experiencias de solidaridad que genera”.

“Son muchos los jóvenes que han asumido el rol de ayudar a los demás –subraya— y que están participando como voluntarios en la clasificación de la ayuda recibida, que se está realizando siguiendo unos protocolos muy precisos”.

“En el centro de evacuación abierto en el santuario de Padre Pío, más de 500 personas están acogidas desde el pasado domingo. Muchos niños y personas mayores están recibiendo atención sanitaria, alimentación y apoyo psicosocial”.

Félix Miguel Sánchez destaca, junto al suministro de productos básicos, la importancia que tiene “el acompañamiento y la escucha a estas familias, que han tenido que dejar atrás sus hogares, sus tierras y sus medios de vida”. “Hemos hablado con varios de ellos y están muy afectados por todo lo que han dejado atrás”.

El seminario de San Francisco de Sales de la Diócesis de Lipa, visitado también por Félix, está funcionando como centro de coordinación de Cáritas Filipinas para esta emergencia, así como punto logístico donde se recibe y clasifica toda la ayuda de emergencia.

La solidaridad de la población e instituciones locales está permitiendo cubrir las necesidades más urgentes y preparar lotes familiares de ayuda para los desplazados con productos de primera necesidad, como agua embotellada, medicamentos básicos, mascarillas, productos de higiene, pañales para adultos y bebés, ropa interior, materiales de limpieza, camas plegables, colchonetas, mantas, grupos electrógenos, lámparas de emergencia y refugios temporales.