El II Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Comunidad Valenciana presentado esta mañana en Valencia apunta a que la exclusión social se ha reducido intensamente en estos últimos cinco años, aunque también se encuentra enquistada en la estructura social de la Comunidad como en el resto de España. Así lo ha explicado Guillermo Fernández Maíllo, sociólogo del equipo de Estudios de Cáritas Española y de la Fundación FOESSA y coordinador del VIII Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España 2019, que ha estado acompañado en la rueda de prensa por Juan Manuel Aragonés Beltrán, director de Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón y presidente de Cáritas Comunidad Valenciana, Ignacio Grande Ballesteros, director de Cáritas Diocesana de Valencia y Víctor Manuel Mellado Pomares, director de Cáritas Diocesana Orihuela-Alicante.

De este II Informe FOESSA se desprende, además, que la Comunidad Valenciana ha conseguido un incremento notable del espacio de la integración social. Hoy casi el 80 por ciento de la ciudadanía se encontraría en esa situación a pesar de que el número de personas en exclusión social en la Comunidad Valenciana es de un millón de personas, el 20,3 por ciento de la población de la comunidad autónoma. Asimismo, dentro de la exclusión social existe un grupo especialmente vulnerable afectado por la acumulación de tantos problemas en la vida diaria que les impide tener un proyecto vital mínimamente estructurado: son 472.000 personas en situación de exclusión social severa. Es un grupo que también se ha reducido notablemente en este periodo, casi la mitad de lo que representaba en 2013 (46 %).

Así, la Comunidad Valenciana se caracteriza, en definitiva, por una situación favorable durante la recuperación, en la que convive una mejora nítida en los niveles de integración y reducción de la exclusión, con tendencia a la polarización, manteniéndose unos niveles de exclusión social tanto moderada como severa superiores a los del conjunto de España.

A pesar de que el perfil donde más intensamente se sufre la exclusión social es el de hogares sustentados por mujeres (21 %) o personas migrantes de fuera de la Unión Europea (61 %), el peso demográfico de los ciudadanos españoles es mucho mayor, de hecho, el 63 por ciento de las personas sustentadoras principales en exclusión social son de nacionalidad española.

Desigualdad de la renta y riesgos más destacados

El II Informe FOESSA de la Comunidad Valenciana constata, además, que la desigualdad de renta en nuestro territorio es ligeramente más reducida que en España, aunque ha seguido la misma senda de crecimiento. Si bien la renta media de la población valenciana se ha reducido en un 2,9 por ciento, quien ha soportado en mayor medida los efectos de la crisis ha sido el grupo poblacional con menos ingresos, que ha visto mermada su renta en un 11,5 por ciento.

Entre los principales elementos que hablan de riesgos sociales en esa época nueva y que afectan con más fuerza en la Comunidad Valenciana, debemos hablar del empleo, la vivienda y la salud. El empleo como factor de integración es la dimensión más determinante en la Comunidad Valenciana y mayor que en el resto de España ya que, el 15,7 por ciento de las personas que trabajan están en exclusión social en la Comunidad, seis puntos más que en España. Así, la mitad de las personas sustentadoras principales en exclusión social en nuestro territorio están trabajando y los niveles de exclusión son más elevados entre quienes trabajan a jornada parcial (29,4 %) que entre quienes lo hacen a jornada completa (12,7 %). Además, a pesar de que la pobreza severa se ha reducido la mitad sigue siendo un 40 por ciento superior al resto de España.

Del mismo modo, la Comunidad Valenciana presenta una prevalencia mayor de problemas relacionados con la dimensión de la salud que en el conjunto de España, tanto en la exclusión social como en la exclusión social más severa. Así, el 18,1 por ciento de la población valenciana se encuentra afectada por algún factor de la exclusión social relacionado con la dimensión de la salud: tres de cada cuatro personas en exclusión social severa se encontrarían afectados por esta dimensión y el 13,1 por ciento de la población reside en hogares que han dejado de comprar medicinas o de seguir tratamientos o dietas por problemas económicos.

El acceso a una vivienda digna se ha convertido en un derecho inaccesible para muchas familias, que sufren la inseguridad y la inadecuación de su hogar, y una influencia notable sobre sus recursos económicos, sobre su estado de salud y sobre los proyectos vitales de las personas más jóvenes. En la Comunidad Valenciana la exclusión de la vivienda ocupa el segundo lugar, tanto para el conjunto de la población como para la población en exclusión. El 17,7 por ciento de la población tiene alguna dificultad en relación a esta dimensión. Sin embargo, en la exclusión severa se encuentran afectadas por esta situación siete de cada diez personas.

Democracia, participación social y políticas públicas

Este VIII Informe de la Fundación FOESSA constata también la pérdida de calidad de nuestra democracia, que se asienta sobre un compromiso político de baja intensidad en la participación cívico política: en la Comunidad Valenciana solo muestran interés por la misma dos de cada diez personas.

A pesar de esa falta de participación, la ciudadanía sigue apoyando el Estado de Bienestar como mecanismo de protección social. La Comunidad Valenciana se caracteriza por un gasto en protección social menor a la media española y su sistema de protección social no está evitando que las situaciones de exclusión social se reduzcan suficientemente o se mantengan entre las personas beneficiarias: ocho de cada diez valencianos optaría por tener más prestaciones y servicios sociales pagando más impuestos.

Para la Fundación FOESSA y las tres Cáritas de la Comunidad Valenciana, es necesario que la ciudadanía afronte un conjunto de grandes conversaciones cívicas que adecuen definitivamente nuestra forma de convivencia ante este proceso de mutación social que hemos denominado la sociedad desvinculada:

  • es necesario pensar en la necesidad de crear un nuevo escenario con responsabilidades compartidas y dialogar en torno a la creación de un sector público compuesto por el espacio de trabajo conjunto de las administraciones públicas, las entidades no lucrativas y las empresas sociales, con las iniciativas ciudadanas y profesionales;
  • debemos plantearnos el acceso a la supervivencia de las personas a mecanismos de prestaciones y rentas condicionadas o si estas deben convertirse en rentas garantizadas;
  • finalmente, es necesario que la sociedad se pregunte si está dispuesta a convertirse en una comunidad que facilite el acceso a aquellas personas que se están quedando atrás.

El II Informe FOESSA de exclusión y desarrollo social en la Comunidad Valenciana forma parte del proyecto del VIII Informe de Exclusión y Desarrollo de la Fundación FOESSA que ha sido elaborado por más de 500 personas, entre ellas, 125 investigadores de 30 universidades y 13 organizaciones de acción e investigación así como un equipo de encuestadores de más de 350 personas que en el caso de la Comunidad Valenciana han entrevistado a una muestra representativa de los hogares y la población valenciana repartida por el conjunto del territorio de la comunidad autónoma.