Situación actual

La República Democrática del Congo se enfrenta a la epidemia más grave de la historia desde el brote de 2013 en África occidental, que se cobró 11.400 vidas y devastó la sanidad de los 3 países.

Cáritas trabaja para detener la epidemia de ébola en República Democrática del Congo. Desde el 31 de octubre ejecuta un nuevo plan de respuesta a una emergencia que ya ha provocado la muerte de más de dos mil personas. A esta cifra hay que añadir más de 3.200 personas afectadas.

Plan de emergencia Cáritas Española

  • Desde el 31 de octubre, la red Cáritas ejecuta un nuevo plan de respuesta en la zona oriental del país, con un presupuesto total de 424.000 euros y del que ya ha sido cubierto por las Cáritas donantes un 85%. 
  • Cáritas Española ha aportado a este llamamiento una partida de 131.216,49 euros, procedentes de las donaciones privadas canalizadas a esta emergencia a través de la campaña “Cáritas con la emergencia del ébola en RD Congo”.
  • El proyecto se desarrollará en las Diócesis de Goma, Bunia, Wamba, Bukavu, Kisangani y Uvira, en las regiones de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur.
  • Cáritas pretende llegar a más de dos millones de personas (287.000 hogares) de comunidades a través de acciones divulgativas específicas sobre el ébola dirigidas por trabajadores comunitarios de base y grupos juveniles.
  • Trabajamos en coordinación con el Ministerio de Salud congoleño y la OMS a través de un comité de seguimiento que evalúa la situación, identifica desafíos y establece nuevas estrategias de respuesta ante el ébola. Esta misma coordinación se mantiene en el terreno con todas las agencias del sistema de Naciones Unidas presentes en la zona y otras redes de organizaciones voluntarias de la zona.

Por qué es tan difícil contener la epidemia

A pesar de los medios desplegados por la comunidad nacional e internacional y de los aprendizajes derivados de anteriores epidemias, el presente brote está siendo muy difícil de contener por las razones siguientes:

  • El epicentro de esta epidemia se encuentra en el territorio de Beni, zona desde hace más de 20 años en guerra, con infraestructuras de comunicación y de salud devastadas por el conflicto. Ello afecta al acceso de los equipos tanto médicos como de prevención a las zonas afectadas
  • Muchas personas en la zona no creen en la existencia del virus, pues no aprecian su impacto en comparación con el conflicto armado y porque ha habido y hay campañas de contra-información. Así, muchos enfermos acuden en primer lugar a los médicos tradicionales y solo van a los centros de tratamiento cuando la enfermedad está muy avanzada y es demasiado tarde.

Las medidas de prevención son sumamente invasivas (cuarentenas, modificación de los ritos funerarios de las comunidades) y, por tanto, su aplicación por la población afectada no resulta sencilla.


Por qué la labor de la Iglesia y Cáritas es clave

Ningún actor internacional ni nacional goza de una implantación territorial y una legitimidad en la zona comparables a la de la Iglesia y las Cáritas locales, lo cual, dado el contexto descrito anteriormente de reticencia y desconfianza de las poblaciones, confiere a estas instituciones una capacidad importantísima de sensibilización e información, dirigidas a crear compromiso efectivo de las poblaciones con la contención de la epidemia. Por tanto, dentro del dispositivo de coordinación internacional, Cáritas y la Iglesia, a través de su red territorial, están desempeñando el papel clave de informar y convencer a las poblaciones de la existencia de la epidemia, de la necesidad de aplicar las medidas de prevención, incluidos el respeto de las cuarentenas y de los protocolos de enterramiento de los fallecidos.

Conscientes del papel fundamental que juegan en la contención de la epidemia, los líderes de las principales religiones presentes en el país se han comprometido a:

  • Acompañar al gobierno congoleño en la respuesta contra esta verdadera plaga que amenaza a la población.
  • Sensibilizar a los sacerdotes, pastores, imanes y oficiales de todas las religiones para que eviten riesgos de contagio durante los ritos religiosos.
  • Identificar a los responsables religiosos que tienen una mala percepción sobre el virus, para que tomen conciencia del problema que éste implica para la población y se apropien de la respuesta.
  • Debilitar, a través de la sensibilización, toda iniciativa que tenga como finalidad atacar al equipo de respuesta, a las infraestructuras sanitarias –centros de salud, hospitales, centros de tratamiento del ébola, entre otros-, al personal sanitario y a otros agentes que estén actuando en la lucha contra el ébola. 
  • Poner en marcha células de coordinación provinciales del Consejo Interconfesional de lucha contra el VIH SIDA, el paludismo y otras epidemias, en particular la epidemia de ébola.
  • Exhortar a todos los actores, y en particular a los pastores, sacerdotes, imanes y los oficiales de las religiones a que sensibilicen a la población sobre la enfermedad del ébola.