El ciclón idai ha causado un caos sin precedentes en el sur de África. Vastas áreas de Mozambique, Malawi y Zimbabwe están bajo el agua y aisladas del mundo. Alrededor de 843 personas murieron a causa de la tormenta y las inundaciones subsiguientes en zonas rurales planas de Mozambique, Zimbabwe y Malawi. Cientos de miles de personas en los tres países están desplazados y necesitan alimentos, agua y refugio. Cáritas Mozambique y sus socios globales están brindando apoyo a las familias afectadas.

Los vientos fuertes, las inundaciones severas y los deslizamientos de tierra han traído terribles destrucciones y daños a la infraestructura, incluidos los servicios escolares y de saneamiento. La mayoría de las personas no tienen acceso a agua limpia, lo que se traduce en un mayor riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, especialmente entre los niños.

“La lluvia era tan fuerte que tuvimos que llevar nuestra ropa y todo … El agua simplemente llenó nuestras casas. Nuestras casas son ahora como ríos “. – Rita Farriya

Rita se encuentra entre las miles de personas que buscaron refugio en la destruida escuela primaria Muda-Mufo en el distrito de Nhamatanda, un refugio donde Cáritas está ayudando en una de las áreas más aisladas del país. Para aquellos como ella que se quedan en la escuela con sus hijos, la principal preocupación es encontrar comida. Los voluntarios de Cáritas han estado distribuyendo kits de alimentos, que incluyen aceite, azúcar, arroz, frijoles, sal y jabón.

Rita llegó allí con su marido y sus dos hijos después de que el ciclón destruyese su hogar. “Nos refugiamos en la escuela el día de las inundaciones. Nuestra casa fue destruida y todo desapareció. Se lo llevó el agua”. Ahora han vuelto a su hogar y allí duermen, aunque no tengan un techo que les proteja de las inclemencias del tiempo, ni medios de vida para conseguir sustento.

Casas y campos de cultivos inundados

Antonio Fernando, trabajador del campo y padre de tres hijos, también ha decidido volver a su casa, tras pasar una semana en Muda-Mufo. “Mi casa estaba construida con ladrillos, y aunque no era de gran calidad, aguantó el viento; pero no pudo con el agua. Mi casa terminó inundada, como la de tantos vecinos”, cuenta Antonio Fernando.

“Decidí volver con mi familia para reconstruirla, pero es muy duro porque perdimos todo en las inundaciones y no tenemos comida”, añade.

El campo donde trabaja quedó muy dañado tras el ciclón. Los árboles se cayeron y el maíz –principal cultivo de la zona fue arrastrado–. Ahora mismo es la temporada de la cosecha en Mozambique, pero todo el maíz se echó a perder o está bajo las aguas. La falta de alimentos y de medios para ganarse la vida hace que algunas personas estén vendiendo maíz estropeado en el mercado.

Necesitamos ayuda”

Por eso, Fernando Antonio tiene un mensaje para “todas las personas en el mundo que están observando lo que está sucediendo en Mozambique”. “Necesitamos ayuda, especialmente comida para alimentarnos y plantas para cultivar. Por favor, no se olviden de nosotros”.