La Jornada que hoy celebramos, día internacional de las personas migrantes, es ocasión para revisar como sociedad nuestra actitud ante estas personas y la realidad que están viviendo.

Reafirmando la Declaración de Nueva York para Refugiados y Migrantes de la Asamblea general de la ONU, los países han decidido hacer una contribución importante a una mayor cooperación en materia de migración internacional en todas sus dimensiones y han adoptado un Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular en la reunión de Marruecos de los pasados días 10 y 11 de diciembre de este año, y que España ha firmado.

Esa Declaración de Nueva York (de septiembre de 2016) reafirmó la importancia de la protección internacional de las personas migrantes y refugiadas y subrayó la obligación de los Estados de mejorar esta protección.

El reciente caso del pesquero alicantino: «Nuestra Madre de Loreto», que cumplió con su obligación de auxiliar a los 12 migrantes abandonados en aguas internacionales por patrulleras libias, mostró la humanidad y solidaridad de su tripulación ante una situación de emergencia humanitaria. Durante 8 días a la deriva, sin respuesta del gobierno español y de otros gobiernos europeos pudo finalmente recalar en Malta, mostrando una vez más la falta de responsabilidad y de acuerdos internacionales para dar respuestas eficaces a los problemas de los migrantes. Los marineros del pesquero han salvado la dignidad de un país entero y han mostrado mucha más comprensión y generosidad que nuestro gobierno y otros gobiernos europeos y han puesto de manifiesto los incumplimientos sistemáticos de este tipo de acuerdos y la legislación internacional.

El abandono de nuestro Gobierno ante la situación de estas doce personas, contraviene las normas internacionales y olvida el respeto a los derechos humanos. Hemos de seguir pidiendo que se promueva una política común de migraciones sobre la base del máximo respeto a los derechos humanos y un enfoque de solidaridad y responsabilidad compartida de todos los estados miembros de la UE.

Las opiniones infundadas contra las personas migrantes, la criminalización indiscriminada de la inmigración, su asociación con la delincuencia, son cada vez más comunes y nos duelen. Nos duele el clima que hace que se esté nuevamente estigmatizando a las personas migrantes, cuyo único delito es su instinto de vida, sus ansias de libertad y la búsqueda de un futuro mejor. Lo mismo que hicieron nuestras familias, padres y madres, lo mismo que hacen hoy nuestros hijos e hijas a otros países europeos, asiáticos o americanos. Nos duele la pérdida de memoria y la deshumanización de la vida a la que asiste la sociedad.

La migración es el ejercicio del derecho de todo ser humano a buscar mejores condiciones de vida en un país diferente al suyo. Y muchos hombres y mujeres de este país todavía lo recordamos porque lo hemos vivido. Por eso creemos en la hospitalidad, defendiendo así los derechos más básicos de las personas migrantes también, y haciendo realidad la dignificación de la vida, las nuestras y las suyas. Nos unimos también a todas las voces que se alzan contra los internamientos en los CIES. Exigimos el cierre de los centros de internamiento de extranjeros y el fin de las deportaciones indiscriminadas.

Las organizaciones firmantes de esta declaración, preocupadas por la deshumanización de la vida a la que asiste nuestra sociedad, queremos que oigan nuestra petición sencilla y contundente, a los gobiernos europeo y español: ¡¡CUMPLAN CON LA LEGALIDAD INTERNACIONAL y con el respeto a los DERECHOS HUMANOS!!

No dejaremos de exigir un compromiso firme y conjunto por parte de los responsables de la Unión Europea y necesitamos que cada vez sumen más voces a esta petición.

Crecer en la capacidad de hospitalidad, acogida y solidaridad, defender los derechos de estas personas y respetar su dignidad, siguen siendo tareas personales y colectivas urgentes, en buena parte, pendientes para nuestra sociedad.