Durante los dos primeros meses de 2018, la Campaña SI CUIDAS EL PLANETA, COMBATES LA POBREZA pone en marcha el penúltimo ciclo bimestral de sensibilización iniciado en junio de 2016, que en esta ocasión aborda el punto 9 de su Decálogo Verde: «Asumirás los consensos científicos».

En esta recta final del calendario de sensibilización, las entidades promotoras de la Campaña –Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario)—, recuerdan las palabras de Laudato Si’ donde se afirma que “numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana” (LS 23).

Es el propio papa Francisco quien afirma que “hay un consenso científico que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático y que numerosos estudios científicos señalan que, en gran parte, el calentamiento global de los últimos años o décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero”.

Alerta de la comunidad científica

La comunidad científica internacional respalda este análisis, como confirma un artículo publicado en noviembre pasado por la prestigiosa revista BioScience, editada por la Universidad de Oxford, donde se informa de que un grupo de 15.000 científicos de 184 países han alertado, por segunda vez en 25 años, de las negativas tendencias ambientales que amenazan “seriamente” el bienestar humano y causan daños “sustanciales” e “irreversibles” a la Tierra. El artículo habla de las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, aunque también ofrecen acciones para intentar revertir las tendencias actuales. Se indica, asimismo, que casi todos los problemas que acucian al planeta son ahora “mucho peores” que en su primer llamamiento de 1992.

Para sus autores, en los últimos 25 años las tendencias en nueve temas medioambientales “sugieren que la Humanidad sigue arriesgando su futuro”, aunque hay algunas excepciones como la estabilización de la capa de ozono. Esta “rápida disminución global de las sustancias que perjudican la capa de ozono muestra que podemos hacer cambios positivos cuando actuamos de forma decisiva”, subrayan. A pesar de ello, el bienestar humano sigue “seriamente amenazado” por tendencias negativas como el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso al agua dulce, la extinción de las especies y el crecimiento de la población humana.

La ecología no sólo es un reto técnico

Las entidades promotoras de la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza” recuerdan, además, que la ecología no sólo es un reto técnico. Es también un desafío en clave personal, que nos compete a cada uno de nosotros, como proclamó el papa san Juan Pablo II en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo celebrada en 2002, al recordar que cada cristiano tiene una “vocación ecológica” que, en nuestros días, es más urgente que nunca.

La crisis ecológica no obedece únicamente a las prácticas políticas, tecnológicas o financieras que están detrás de la descontrolada explotación económica de la Tierra. El origen central de esta catástrofe hay que buscarlo también en el propio ser humano, en el deterioro de su comportamiento relacional consigo mismo, con los demás, con Dios y con la tierra. Como subraya la encíclica Laudato Si’, la conversión salva al ser humano, que debe aprender que “el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (LS 70). Así, la verdadera ecología, además de asumir los consensos científicos, va más allá, pues es al mismo tiempo protección del medio ambiente, ecología humana, ecología social y ecología cultural.

La humanidad necesita una profunda renovación cultural sobre la que construir un futuro mejor para todos. Las situaciones de crisis actuales, ya sean de carácter económico, alimentario, ambiental o social, son también crisis morales relacionadas entre sí.

Por ello, la campaña anima a asumir un modo de vida inspirado en la sobriedad y la solidaridad, con nuevas reglas y formas de compromiso, apoyándose con confianza y valentía en las experiencias positivas que ya se han realizado y rechazando con decisión las negativas. Sólo así, la crisis actual se convierte en ocasión de discernimiento y de nuevas proyecciones.