En el año 2012 se firmó el convenio inicial entre Aguas de Alicante y Cáritas Diocesana Orihuela-Alicante, que se ha ido prorrogando anualmente. En la actualidad la partida económica inicial se ha incrementado en más de 200.000 Euros.

La delicada situación económica de muchas personas, derivada la actual crisis financiera, ha desembocado en que miles de ciudadanos no puedan atender algunas de sus necesidades más básicas. La más conocida popularmente es la falta de fondos para asumir el pago de la factura eléctrica; lo que viene denominándose “pobreza energética”, pero tal vez pase inadvertido para la opinión pública el hecho de que muchas familias no pueden atender el pago del suministro de agua potable en los hogares. La que podríamos llamar “pobreza hidráulica” supone que miles de personas atraviesen serias dificultades para asumir el coste del agua potable en sus casas, o carezcan de ella, lo que les obliga a tener que tomar agua en fuentes públicas, por no hablar de las tomas ilegales que con frecuencia se realizan a la red pública de saneamiento. Por ello, y contando con la coordinación técnica de Cáritas Diocesana Orihuela-Alicante, la Política de Responsabilidad Social Corporativa de la empresa Aguas de Alicante afronta dicha necesidad urgente con un fondo social.

Los beneficiarios son personas y familias españolas con hijos y escasos recursos económicos. La mayor demanda proviene de la zona norte de Alicante y las ayudas se dedican a cubrir de manera parcial o total las facturas de suministro de agua. Las solicitudes de acceso a este bono social se realizan a través de las cáritas parroquiales.

Durante estos cinco años de convenio vigente, un total de 3.863 solicitudes presentadas han sido atendidas. Al mismo tiempo, el montante inicial destinado a este propósito era de algo más de 30.000 euros, situándose este año en 230.000 euros.

 

Casimiro Díaz